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Próxima parada: el título

Lo bueno de Alajuelense es que en esa metamorfosis de estilo no resignó campeonatos y la identidad se ajustó a los tiempos del cortoplacismo.

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Mueve masas, gana en casa y en patio ajeno, pierde poco y enlistó al "Caya" como goleador.

Con números saludables en todos los frentes, la Liga camina directo al título con la mancha del revés en el último clásico y una deuda con los puristas que censuran su juego de cálculo.

La huella eriza ocupa esta semana a los medios electrónicos y abona el ego del pueblo rojinegro, en una instancia en donde nadie quiere privarse de hacer pronósticos y la corona apunta a los tres favoritos de siempre.

Amasó una fortuna en taquillas, solo dobló la rodilla tres veces y tiene en Armando Alonso a ese goleador que siempre sobresale en los equipos que se cuelgan al pecho la medalla de campeón, las vísperas de Navidad.

La deuda es con el estilo, muy lejos de las Ligas arrolladoras e inoxidables de los 60', 80' y 90' que conquistaron el corazón de los nostálgicos pero cayeron en desuso a medida que el futbol del nuevo siglo maniató ideas y golpeó el espectáculo al pactar con la mesura.

Lo bueno de Alajuelense es que en esa metamorfosis de estilo no resignó campeonatos y la identidad se ajustó a los tiempos del cortoplacismo, en donde cada semestre hay que salir campeón o llegar a la final para gambetear crisis.

Más allá de la derrota ante Cartaginés y el rebrote de las dudas en el arco, el segundo aspirante al título es Saprissa, envalentonado por la victoria en el último clásico y el correctivo aplicado a un inseguro Herediano, que más allá del ajuste de cuentas con dos grandes infló la moral tibaseña y reposicionó al toque como un valor que aún puede definir cetros.

Al equipo de Jeaustin podrá faltarle un arquero de jerarquía, pero es innegable que en sus producciones recientes ante erizos y heredianos se reencontró con eso que es ADN morado: el peso que puede tener el sentido para juntarse y tocar.

Hace dos semanas, en mi lista de prioridades Herediano era el candidato natural para conquistar su estrella 24, pero las caídas ante Alajuelense y Saprissa forzaron a reasignarle su casilla en el escalafón.

Hay algo que se rompió en el Team. Es un principio de traición a la historia porque el equipo que siempre propone, respeta la pelota y va para el frente, ahora cuando se mide a otro histórico esgrime mesura, arriesga menos y le pone freno a la inventiva.

No entiendo, por ejemplo, qué hacían en el juego ante Saprissa dos "10" fuera de acción: Josimar en la banca y Elías Aguilar en la grada, cuando en la cancha sobraba músculo y faltaba idea para redondear esas sabrosas noches de brillo florense.

Estos tres quieren parar en Nochebuena en la estación: ¡Salud campeón! Y, del Cartaginés, siempre es arriesgado hacer pronósticos.

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