Publicidad

Magníficos

Basta de escupitajos y racismo

El racismo, los salivazos y los insultos son un tumor canceroso.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Esteban Granados y Waylon Francis se merecen un desagravio. La historia del país comenzó en la ciudad de Cartago y de aquí debería partir, también, una decisión aleccionadora contra la escoria que escupió a uno y lanzó insultos racistas al otro. Impedir el ingreso a la casa del maestro “Fello” Meza a los padrinos del escupitajo y pedir videos para identificar a los que agredieron verbalmente al lateral por el color de su piel, no alcanza. El castigo debe ir acorde con la gravedad del daño moral a ambos futbolistas.

La dirigencia blanquiazul podría liderar –con apoyo de la Unafut y la Fedefutbol- un movimiento nacional para desterrar de los campos de juego agravios como los que esos gamberros cometieron contra dos nobles jugadores. Está claro que la búsqueda de la cura no debe circunscribirse a la casa del Cartaginés, como erróneamente han planteado algunos medios y periodistas, porque el racismo, los salivazos y los insultos son un tumor canceroso que hizo metástasis en todos los escenarios del país. Agucen el oído y escuchen que “cantan” la Ultra, la Doce y la Garra al equipo visitante, en el Saprissa, el Morera Soto o el Eladio Rosabal. O vayan a popular en un partido de Selección, para que los avergüence el coro simiesco cuando el rival es un equipo del Caribe. Infelizmente, no hay cancha que se salve.

Hay que actuar sin dilaciones. Que la última puesta en escena de esta barbarie ocurriera en el “Fello” Meza frisa la ironía. Un par de campañas atrás, Esteban Granados iba de área a área ataviado de blanquiazul, como referente de un equipo que luchaba contra su destino de gloria esquiva y espera perenne por un campeonato.

Esteban fue lo más parecido a un caudillo en aquel Cartaginés segundón, que deambulaba lejos del protagonismo y en un par de veces gambeteó el descenso en el nuevo milenio, de la mano de ese alquimista futbolero llamado Juan Luis. Ese hombre al que le bañaron la espalda a escupitajos siempre entregó su última gota de sudor por la causa azul, gritó y fraguó goles agónicos o salvadores que igual valieron la permanencia en Primera o encendieron el sueño de un mañana mejor.

Hoy no se alinea en el mediocampo de este Cartaginés protagonista porque, en su oportunidad, se negó a una rebaja salarial y su verbo valiente y a veces transgresor, incomodaba a los que tomaban decisiones. Y quienes insultaron a Waylon, en su infinita ignorancia, desconocen que el mejor futbolista en la historia de su equipo tenía la piel morena, el rostro aindiado y lo apodaban “Fello” Meza.

El racismo, los salivazos y los insultos son un tumor canceroso

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad