Publicidad

Magníficos

Saprissa en su laberinto

La falla en el dispositivo hiere a los de piel morada, deleita a los rivales y desata bromas en redes sociales.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

El GPS saprissista no marca ruta al título desde hace cuatro años.

La falla en el dispositivo hiere a los de piel morada, deleita a los rivales y desata bromas en redes sociales. Así se vive la séptima eliminación al hilo en torneos cortos, en estos tiempos modernos.

Era más fácil antes. El asunto no pasaba de la broma en el trabajo y, como ocurría con la mayoría de acontecimientos sensibles en el país, se olvidaba al tercer día. Ahora la joda es permanente, gracias al Facebook, los “mails”, el “celu” y la “tablet”.

Bromas al margen, la quinta columna morada reivindica la línea dura. Sus voceros frecuentan programas deportivos y exigen la cabeza de Rónald. Se hastiaron de excusas, les apena que los comparen con los cartagineses y no avalan el proceso de recambio generacional.

Ganadores de raza en épocas extintas, los morados digieren con dificultad este presente sin vueltas olímpicas y el trauma que supone estrellarse cada torneo en ese muro insalvable de las semifinales.

Los eternos campeones extrañan las glorias idas, los goles agónicos y salvadores, los títulos con épica, la “saprihora” con festejo e invasión de cancha para colgarse otra estrella y las crónicas cargadas de adjetivos para describir algo que ya no es: Saprissa Campeón.

El nuevo revés impone un análisis frío. Los detractores aseguran que hace falta un gerente deportivo que oriente las compras en el mercado de piernas. Otro pararrayos de los críticos es el asistente Randall Row, a quien acusan de “secar” técnicos porque ha fracasado con todos los últimos que ocuparon el banquillo.

Para salir de este laberinto la dirigencia tiene dos caminos. Insistir en el proceso e imponerle una fecha de maduración, que sería el Verano que viene, o hacer las del Herediano, es decir, salir a cazar lo mejor del mercado con la chequera dispuesta a trazar muchos ceros a la derecha.

Continuar el recambio generacional sería lo más lógico porque los frutos ya asomaron la nariz aunque haya que aguantarse las cargadas. Rónald González venía muy bien. Su Saprissa animó buen trecho del torneo, combinó las dos “g” que más le agradan a su gente, ganar y gustar, y reclamó muy temprano sus lógicas pretensiones de título.

Pero una pandemia de lesiones lo apartó del protagonismo. Perdió referentes en todas sus líneas, se resintió la propuesta y empezaron a germinar las dudas, justo cuando Herediano repuntó y se alzó con el primer lugar y las credenciales para campeón.

Ese paso firme que traía el equipo en su plenitud es la mejor prueba de que el proceso que algunos cuestionan sí ha servido, sobre todo porque el equipo plasmaba en la cancha una línea muy parecida al Saprissa histórico y campeón que su hinchada añora.

Y a pesar de la adversidad, se despidió de semifinales con mucha hidalguía: un 1-0 en casa que debió ser 4-0, y una derrota por la mínima en el Morera, con una Liga tirada atrás. Lo que falta es la última cuota de paciencia para salir del laberinto.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad