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MAGNÍFICOS

Cartaginés, como de costumbre

No gana desde hace siete fechas, el sotanero Pérez lo agarró de trampolín para iniciar su recuperación y hasta el técnico, que era un ejemplo de cordura y modales, se indigestó.

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Pasan las administraciones, los dirigentes, los técnicos y los futbolistas, pero Cartaginés se repite en su costumbre enfermiza de pelearse con el protagonismo. Este modelo veranero del 2014 se desinfló tras un arranque auspicioso, cuando tenía el liderato a tiro de piedra hasta quedar reducido a un equipo desangelizado que ocupa el noveno lugar. No gana desde hace siete fechas, el sotanero Pérez lo agarró de trampolín para iniciar su recuperación y hasta el técnico, que era un ejemplo de cordura y modales, se indigestó. Delgado espera el rumbo de la primera pregunta en el ritual postjuego para ver cómo viene la mano de los periodistas y eso le marca el humor el resto de la conferencia.

Eleva el tono, como lo hizo el domingo en Tibás al cabo de la interrogante inicial, y encauza el asunto a conveniencia, sabedor de que nadie lo perturbará. Olvida su cuota de culpa en el desconcierto actual y, lo que es peor, que su figura como responsable técnico también incluye un capítulo de rendición de cuentas. Cartaginés puede haber pasado por una pandemia de lesiones y expulsiones, como se justificó después de caer goleado ante Saprissa, pero hay responsabilidades que no puede desdeñar. Su cuota en el 2-2 ante Belén es total.

Los locales se venían encima, erraban goles o los evitaba Torres, y no hizo por dónde enmendar el rumbo del juego. Lo de Pérez fue idéntico. Ese boquete por la izquierda cada vez que juega Sirias es un mal recurrente que no atina a corregir. Quizá un poco de autocrítica le venga bien.

Se escuda, como ante Saprissa, en que siempre realiza “los cambios correctos”, aunque un patadón del arquero Michel y un pivoteo de Arauz, desnudaron el pésimo posicionamiento de sus centrales. Los llamó “errores de bulto, que causan pena propia”. Un eufemismo para evadir que hay que trabajar más a la defensa que, irónicamente, falla en la zona en donde él tejió su notable carrera: la zaga central.

Esta crisis de resultados, también debe alertar al gerente deportivo y a los dirigentes, de cara a futuras contrataciones. Hay futbolistas que parecen haber cerrado su ciclo –por lo menos 6- y otros que no se plantean marcar diferencia. Y lo más doloroso en este panorama desolador es el sufrimiento de la noble afición, que no deja de apoyar aunque el equipo le pague con una cachetada cada jornada.Ellos no se merecen este presente en donde Cartaginés se repite en lo malo, como de costumbre.

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