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Dos propuestas, un título

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Herediano está en la final por méritos. Y también por coherencia histórica. Alajuelense por su constancia y ese cálculo frío del “Macho” Ramírez, que presagia la cuarta estrella del ciclo. Uno es alegría, otro es rigor táctico. Son las caras opuestas de un torneo que se zafó de la intrascendencia por la campaña impensada de Limón y la lección moral de los futbolistas florenses. Herediano puso la cuota de futbol en medio de circunstancias adversas.

Ese purgatorio semanal por los salarios fraguó una entereza moral que pone el título a tiro de piedra. Alajuelense fue un obsesivo de la táctica y del equilibrio, dos valores que riñen con el espectáculo pero que igual sirven para acomodar copas en las vitrinas. Es cuestión de gustos…

Hoy por hoy, la identidad futbolística es un valor en crisis. Pero… si de algo pueden ufanarse los rojiamarillos es que cortaron una sequía de casi dos décadas sin títulos con una propuesta que privilegió el buen juego. Y aunque el equipo de Claudio Jara es menos estético que el de Jafet Soto u Odir Jacques, declaró principios muy rápido: juega a ras del piso y usa el toque como punto de partida. La coherencia con el ADN histórico no es casual. En estos torneos cortos, donde los resultados apremian y se fomenta el cortoplacismo enfermizo, Herediano compra bien. Ese ojo para moverse en el mercado y pescar la presa dorada le permite armar siempre equipos protagonistas que tientan el campeonato. El mérito de sus visores es adquirir futbolistas que encajan dentro de una línea histórica, no al revés. Por eso al entrenador de turno se le facilitan las cosas: porque el equipo siempre tiene una columna, un sistema y un estilo.

Y encima lo premia el destino al promover pichones de crack, como Elías Aguilar. El muchacho apenas gatea en Primera, pero tiene esa rebeldía de los jugadores diferentes, que majan la pelota y meten cambios de frente. Es un Cancela zurdo, con poco kilometraje y los sueños intactos. La Liga de Ramírez es rocosa. Basa su funcionamiento en un mediocampo denso, con hombres capaces de tejer una telaraña en la que se adhiere toda pretensión rival de juntarse y tocar. El “Macho” es un notable estratega. Es la mente maestra detrás de aquella campaña épica del Saprissa, que desembocó en el tercer lugar del Mundial de Clubes. Óscar espiaba a los rivales y pasaba el informe. Tiene un don para ver lo que otros no pueden y diseccionar los movimientos del oponente en un video de 10 minutos. Nadie lo supera en eso de diagnosticar limitaciones, capitalizar defectos y dinamitar las virtudes del enemigo. Estas escuelas opuestas se juegan el título. Se viene la final…

Uno es alegría, otro es rigor táctico. Son las caras opuestas

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