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MAGNÍFICOS

Verano inolvidable

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A falta de dos fechas, nadie duerme tranquilo. El Verano se reservó las definiciones para el epílogo y solo concedió un par de derechos de admisión a semifinales. Herediano y Cartaginés pelean la cima y la espera atiza el insomnio del país futbolero. Lo único claro es que el certamen ya esgrimió credencial de inolvidable, por la variedad de emociones que deparó arriba y abajo. Al largo reinado de los azules arriba, sobrevino el asalto al liderato del Team en la fecha 20, la paliza del Saprissa a Pérez y la resurrección de la Liga en la cancha del Labrador. Tres se disputan el espacio de dos. Abajo, San Carlos pretende resolver en 180 minutos lo que no pudo en toda la temporada; Belén requiere de un punto para confirmar la permanencia en Primera; Carmelita, Puntarenas, Santos y Uruguay serán los electores. Demasiadas emociones comprimidas en un par de domingos.

Aun no es hora de balances, falta lo mejor y es difícil sustraerse a la tentación de pensar en lo que vendrá. Arriesguemos una interpretación de lo ocurrido. Cartaginés no incurrió en “cartagada” por la pérdida del liderato como reza la mofa malintencionada. Hace un torneo era penúltimo, tenía el descenso marcado en la cara y jugaba a nada. Veinte fechas después, se clasificó a semifinales, definió un estilo y reivindica legítimas aspiraciones de campeón. Cabe la autocrítica. Delgado debe reparar en que tiene un boquete en el costado izquierdo de la zaga, capitalizado por Saprissa y Uruguay, que se duerme en algunas lecturas de juego –Watson introdujo a Angulo para juntarlo con Condega y no reaccionó- y las alas –Valverde y Jiménez- perdieron lo que mejor hacían en la primera fase: abrir la cancha para dar profundidad al juego ofensivo. Hay atenuantes, sí: la lesión de Castillo y la pérdida del mejor central del país, Andrés Sanabria, impasable arriba y abajo, y primera puntada de un ataque desde el fondo. Herediano es favorito por plantel e historia. El salto al liderato fue la consecuencia lógica de su juego explosivo y la figura de Víctor Núñez convertido en “mueverredes”. Tiene dos planteles, un técnico devoto del buen juego y solo le veo un lunar: esos pozos profundos en los que suele sumergirse cuando cree tener todo resuelto, un defecto que un rival con espuela puede aprovechar, sobre todo si lo ataca por el callejón derecho. El Verano 2013 será inolvidable, aunque todavía falte lo mejor.

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