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Hay que creérsela

Hace doce años, seis o siete mil ticos (el censo varía según la fuente) disfrutamos en persona el almíbar de un inédito triunfo en el Estadio Azteca. Este servidor estaba en la gradería del Coloso de Santa Úrsula, que cimbró con los goles de Fonseca y Medford. Aquella era la Selección de Corea y Japón 2002, que apenas empezaba a construir su leyenda. Antes del partido, recuerdo que los aficionados/turistas miraban con cierta desconfianza nuestras opciones. Pero desde entonces, cada vez que la Sele viaja a la altura de México, se abre de nuevo la posibilidad de una página histórica, pero posible, según nos demostró el equipo de Guimaraes. Ganar en el DF, aunque muy difícil, ya es un muro que el futbol costarricense logró superar una vez. En 1997 también empatamos 3-3, con Juan Luis Hernández, y aunque el punto resultó inútil esa vez, ahora sí nos serviría de mucho. Hay que creérsela, con respeto por el rival, pero con la convicción de que ya los ticos hemos conquistado el Azteca.




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