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Editorial

¡A todo pulmón!

Desde que el Himno Nacional se cantó a todo pulmón (jugadores, aficionados, ¡todos!) intuíamos que este iba a ser un partido especial para la Tricolor.

A partir de ahí, vimos una acertada ejecución del libreto planteado por Pinto, con Joel en punta (velocidad) en lugar de Saborío. La línea de tres defensores centrales liberó a los carrileros, que golpearon al rival desde los costados. Especialmente Oviedo: el día antes, Klinsmann lo mencionó como uno de los hombres de referencia de la Sele, pero los jugadores estadounidenses parecían no tener idea de quién es y de qué es capaz de construir desde su parcela.

El Estadio Nacional se consagra como la casa de la Selección, contradiciendo a quienes todavía creían que la Joya de La Sabana no creaba buena química con el equipo.

Estamos casi en el Mundial, más cerca incluso que hace cuatro años. Pero todavía falta el paso final, que esperamos dar el martes, para que el futbol de Costa Rica disfrute el orgullo de volver a la gran fiesta.

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