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Festejo y análisis

La euforia por el triunfo ante Honduras debe quedar hasta el martes, y ojalá se extienda mucho más allá con un buen resultado en el Azteca. Pero, además del festejo, también debe haber análisis. El viernes hubo un bache peligroso de la Tricolor, en el primer tiempo, cuando se le regaló la pelota a los visitantes. El asunto se remedió con el tanto de Miller; como se sabe, el gol es el gran táctico del futbol y a partir de ahí el juego fue otro. Honduras se ahogó con el marcador en contra y la Sele tomó confianza, hasta pasar a dominar y acercarse a la posibilidad de la segunda anotación.La flexibilidad del libreto permitió un segundo tiempo más de contragolpe, con los catrachos en la lógica misión de remendar la gotera. Fue un pequeño simulacro de lo que podremos ver el martes en el Distrito Federal: seguramente una selección mexicana muy volcada al frente y un cuadro tico esperando atrás, pero con el cuchillo entre los dientes para lanzarse al abordaje cuando recupera el balón.




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