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Protestar, con todo el derecho

Brasil peleó y consiguió los grandes eventos del deporte (Mundial de Futbol, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos) para mostrar en pantalla gigante su enorme progreso. El cálculo salió mal, porque el coloso del Sur todavía tiene muchos problemas por resolver -el mayor de todos, la inequidad en el reparto de la riqueza-y su Gobierno terminó expuesto a enormes protestas en el marco de la Copa Confederaciones. El país invirtió en hermosos estadios, mas la sanidad pública cojea, la batalla contra el narcotráfico está a medio camino y el transporte público es un tema tan sensible que hasta el mínimo aumento en la tarifa es una pesada losa para buena parte de la población. Los manifestantes ejercieron responsablemente su derecho a protestar (salvo una pequeña minoría que incurrió en violencia) y levantaron simpatía en todo el mundo, hasta entre los aficionados y algunas figuras del balompié brasileño, como Neymar. Salvo Pelé, siempre acomodado del lado del poder.

Gustavo Jiménez/Director

gujimenez@aldia.co.cr

@GustavoJ_aldia

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