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Opinión

¡Cartago debe derrotarse a sí mismo!

En el “pudimos” está implícito el pronombre “nosotros”: queda, así, asumida una responsabilidad. Cartago no sabe ganar: ¡eso se aprende haciéndolo!

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Bueno, para invertir la expresión de todos conocida, Cartagose las arregló, “heroicamente”, para arrancar una derrota de las fauces de la victoria. Se auto-derrotó.

El desempeño del árbitro Poveda fue, en efecto, errático, pero amigos, la pifia arbitral es una de las variables, de los factores que cualquier equipo con aspiraciones de campeón debe tener “presupuestado”. Ningún cuadro debe “asumir” que el árbitro va a cumplir de manera inmaculada. Conviene, antes bien, anticipar lo contrario, tener un “plan B”, prepararse psicológicamente para sobreponerse a una injusticia, a un posible gazapo arbitral.

¿O es que sólo se puede ganar en condiciones óptimas en todos los parámetros concebibles? ¿ Gramillas impecables, afición leal, árbitros prístinos, técnico infalible, directiva egregia, condiciones climáticas ideales, dirección del viento favorable, configuración de los astros propicia? ¡Basta de sonambulismo, señores! Mil campeones han ganado a contrapelo de las circunstancias. ¿Arbitraje desacertado? Sin duda. Pero es que esa historia ya la oí a propósito de las derrotas contra Herediano en 1987 y 1993 y contra Saprissa en 1968. Vieja cantilena. ¿Será que desde 1940 se ha urdido contra los brumosos una sorda, tenebrosa conspiración arbitral? La cosa es muy simple: Cartago ha participado en 14 finales, y perdido 11.

Cinco veces ha colisionado con Heredia y caído en todas ellas. En el cálculo de probabilidades tal balance es, por decir lo menos, remoto. El equipo arrastra un fantasma psicológico atávico, larval, que no ha sido tratado adecuadamente. “No se pudo” -dijo un jugador, con genuino dolor-. Ahí comienza el problema: ¿quién diantres es “se”? Lo que tenía que haber dicho es “no pudimos”. “Se” no es nadie.

En el “pudimos” está implícito el pronombre “nosotros”: queda, así, asumida una responsabilidad. Cartago no sabe ganar: ¡eso se aprende haciéndolo! ¿“Campeones morales”? ¡Vaya noción! ¿Jugaron más que Heredia? No. ¿Mejor diferencia de goles? No. ¿Terminaron a la cabeza de la tabla? No. ¡Pues entonces no debían ganar! Cartago tiene que comenzar por “derrotarse” a sí mismo: su sombra, su complejo, su fantasma. Arduo trabajo psicológico -no puramente “motivacional”-. ¿Han abordado este aspecto del problema? Si la respuesta es “no”, señores, entonces están ustedes construyendo sobre el viento.

¡Por el amor de Dios: el segundo lugar podrá ser una hazaña para el Santos de Guápiles, no para un equipo fundado en 1906 (sólo precedido por la Libertad), miembro de la Fedefutbol desde 1921!

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