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Futbol sin raíces

Existía un nexo sólido entre el auge de los clubes hegemónicos en cada momento histórico, y las selecciones campeonas.

La “Naranja Mecánica” de 1974 tuvo por columna vertebral al Ajax de Cruyff. La Alemania campeona mundial ese mismo año era, en esencia, el Bayern de Beckenbauer. Las grandes selecciones mundialistas solían estar asociadas a la supremacía de un club. El Ajax ganó la Champions en 1971, 1972 y 1973. ¡La “revelación” holandesa del Mundial 1974 no debería haber asombrado a nadie! Con la partida al Barcelona de Cruyff y Michels (inicio de una larga “cooperación” holandesa-catalana), el Ajax se desplomó. El Bayern se adueñó de la Champions en 1974, 1975 y 1976. Ajax = “Naranja Mecánica”, y Bayern = Alemania campeona en 1974.

La preeminencia del Barcelona de Guardiola (2008-2012), ¿no muestra un vínculo directo con la hegemonía de España en las Eurocopas 2008, 2012, y el Campeonato 2010? La Argentina de Menotti, campeona en 1978, ¿no coincide con el resurgimiento de un alicaído River Plate? El Brasil campeón en 1958 y 1962, ¿no era consustancial con el Santos de Pelé y el Botafogo de Garrincha? La Juventus campeona de Europa en 1985 contaba en sus filas con 4 consagrados del Mundial 1982: Tardelli, Cabrini, Scirea y Rossi. El Brasil campeón en 1994 tampoco brotó en una campana de vacío: el Sao Paulo de Telé Santana había ganado, bailando, las copas Libertadores e Intercontinental en 1992 y 1993.

Existía un nexo sólido entre el auge de los clubes hegemónicos en cada momento histórico, y las selecciones campeonas en las justas mundialistas. Así vistas las cosas, ¿quién será campeón en Brasil?

Hoy, los pronósticos basados en el apogeo de los clubes nacionales, resultan inadecuados. ¿Por qué? ¡Pues porque ya no hay “clubes nacionales”! Consideremos a los finalistas de la Champions: ¡el Real Madrid tiene 12 extranjeros, el Atlético 13, el Bayern 14, y el Chelsea 19! Son “sucursales” de la ONU.

Como si esto fuera poco, España (¡48 millones de habitantes!) es incapaz de producir un buen delantero, y nacionaliza al brasileño Diego Costa: un vicio que practican desde tiempos de Di Stefano, Puskas y Kubala. ¿Saben ustedes que en su momento quisieron comprar y nacionalizar a Pelé y Garrincha? No lo lograron porque ambos fueron declarados “tesoros nacionales”.

¿El Chelsea un equipo inglés? ¡Ja, ja! ¿Será porque cantan “God save the Queen”? ¡Sólo hay 5 ingleses en los 24 hombres de su planilla, y el técnico es portugués! El viejo vínculo entre los clubes y las selecciones nacionales se ha roto. ¿“Globalización”? Yo le pondría otros nombres: mercantilización del jugador y erosión del principio de identidad nacional. Desarraigo. Obsolescencia absoluta y cínica de la noción de “patria”.

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