Publicidad

Hacer taquitos con las estrellas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Hay personas que se mueren. Luego hay persona que se “nos” mueren. El pronombre establece una inmensa diferencia. Las segundas en cierto modo nos matan, “nos mueren” -permítaseme esta extravagancia lingüística-. Entre ellas nuestros héroes de la infancia. El 4 de diciembre de 2011 moría Sócrates. El futbolista con nombre de filósofo que demostró cómo el futbol es, también, el arte de pensar con rapidez, preclaridad, anticipación, un acto supremo de intelección: no simplemente patear bola. Sócrates: blasón, emblema del Corinthians, surtidor de astros de primera magnitud. Alguna vez dijo: “Quisiera morir un domingo, con el Corinthians campeón”. ¡Cosas de la vida: el domingo en que moría, el equipo cuyas filas lideró (1978-1984) se coronaba campeón! La afición lo lloró, y le dedicó el trofeo. Exuberante, amazónico nombre: Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira.

Sonoro, tropical, fastuoso, como su futbol. ¡Ah, quienes lo vimos jugar jamás lo olvidaremos, y aquellos que no lo han visto, corran a buscarlo en Google! Altivo, enhiesto: una bandera. Metro noventa y tres. Soberbio mediocampista de creación. Elegante, señorial. “Don de mando”, rara cualidad que virtuosos como Ronaldinho y Messi no han tenido, porque no es cuestión de destreza (que le sobraba), sino un “factor X”: temple psicológico para agrupar a sus tropas, serenar el juego, marcar el ritmo, arengar a su armada. La gallardía y distinción de Beckenbauer. Un mástil en el terreno de juego. Era médico. Le decían “El doctor” o “El bisturí” (por su figura longilínea y por sus “incisiones” en las defensas rivales). Capitán de la fulgurante Verdeamarela de 1982 y 1986.

Antes que guerreros, bailarines: improvisaban, coreografiaban su juego: primaba el criterio estético sobre el competitivo. Artistas más que gladiadores: no ganaron, pero en talento sobrepujaban a todos los otros equipos juntos. Su “firma”: el taquito. Cobraba penales con el talón: los más espectaculares de que guardo memoria. Organizaba entrenamientos en los que solo se ejecutaban pases de taquito. Lo deshizo el alcoholismo. Como a Garrincha. La voluntad de auto-destrucción. ¿Qué sordos, inconfesables demonios lo habitaban? El alma humana: pozo insondable al que nunca me asomo sin vértigo. Ya un año de tu partida, poeta más que futbolista. ¿Mueren, los héroes de nuestra niñez? Sospecho que no. La luz busca a la luz, como el agua al agua y la vida a la vida. Serás hoy una de esas estrellas que miran el atribulado avatar de los humanos. Te guiñaré el ojo en la noche, y sabré, con tu lejano titilar, que habrás reconocido mi gesto.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad