Publicidad

A Godzilla se le notan las costuras

¿Qué tuvimos? A un titán llamado Sequeira, la experiencia de Cancela, el celo defensivo de Tejeda, algunos otros grandes, rodeados por una serie de jugadores “burocráticos”, esos que se mueven mucho pero, en última instancia, generan poco.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

¡Ah, mi pobre Saprissa! ¿A qué jugó? ¿Rugby, canicas, lucha greco-romana, cromitos? Lateral izquierdo desbordado una, y otra, y otra vez: una verdadera autopista para cualquier puntero rival. Delantera exigua, con Costa paseándose fantasmalmente por el campo.

Ausencia de pieza pivote, esa que recibe la bola de espaldas a marco, al borde del área, gira sobre su propio eje, dotado de capacidad de maniobra, abre el juego hacia las puntas o se arriesga a infiltrarse por el centro (¡pero para eso hace falta cintura, aptitud para escurrirse en espacios reducidos, bailar una milonga sobre un pañuelo, un jugador habilidoso al tiempo que liviano: Bebeto, Tostao, Maradona, Messi!).

Tampoco tuvimos el otro tipo de delantero, el hombre de potencia, el explosivo, el “robador de espaldas”, el de las bolas “en profundidad”. Careciendo de este espécimen -rápido, recio, certero en la desmarcación, anticipador, el que sabe jugar sin balón- el futbol de pelotazo que practicamos resultó ineficaz. Uno puede proponer ese estilo de juego cuando tiene a Ronaldo (el brasileño, el máximo goleador de los campeonatos mundiales, no el señoritingo del Real Madrid), a Batistuta, a Klose o a Jairzinho adelante.

De lo contrario, es un despropósito. El equipo “salía” bien, sí. Con balón controlado, enhebrando sus jugadas, toda vez que no lo presionaran en la salida… ¡así cualquiera! Tan pronto llegábamos al área en la que se genera la fricción, ahí donde se entraban las acciones y los volantes creativos son asfixiados -el equivalente del centro del tablero en el ajedrez- tuvimos que recurrir al bolazo.

¿Qué tuvimos? A un titán llamado Sequeira, la experiencia de Cancela, el celo defensivo de Tejeda, algunos otros grandes, rodeados por una serie de jugadores “burocráticos”, esos que se mueven mucho pero, en última instancia, generan poco. Pululan, corren, van de aquí para allá con automatismo de engranaje. Actividad, amigos, no equivale a productividad.

Lo ideal es producir el máximo con un mínimo de desplazamiento. Nosotros hicimos lo contrario. Y el error psicológico fatídico, el de siempre: tan pronto le ganamos a la Liga bajamos la guardia, nos dimos por satisfechos (a tal punto llega nuestra irracional, pueril animadversión: vivimos permanentemente envenenados en nuestras propias toxinas), y procedimos a entregar los siguientes partidos. Lo vi venir.

¿Heredia, Alajuela? Para ambos mis felicitaciones. Jugaron un magnífico campeonato. Una bofetada para el “Monstruo”: de Godzilla pasó a Nessie, luego a Demonio de Tasmania, y ahora ni a Pitufo llega.

¿Heredia, Alajuela? Para ambos mis felicitacione.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad