Publicidad

Magníficos

Un pachuco llamado Balotelli

Estos gestos dan asco. Una cosa es un gran futbolista -un atleta integral-, otra un pateador de bola glorificado.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Estos gestos dan asco. Una cosa es un gran futbolista -un atleta integral-, otra un pateador de bola glorificado. Endiosado por la media. Un cafre que se descubre, un día, rodeado de gloria, encaramado en un escaparate, y expone urbi et orbi su falta de clase, de ética, de aristocracia espiritual. Hace un año nadie sabía quién era Balotelli. En la Euro tuvo la tarde de su vida y le marcó dos goles a Alemania. Así es el futbol, engranaje insaciable que necesita producir “fenómenos” para vender camisetas, lociones, relojes, calcomanías, generando escandalillos de tabloide. Ese día, merced a dos momentos de “iluminación” -que no ha repetido- el ítalo-ghanés, quedó deificado. Le llegó la gloria cuando no tenía enzimas intelectuales para digerirla.

Antes del segundo juego entre Madrid y Dortmund, declaró que si los blancos revertían el marcador, “dejaría que su novia se acostase con todo el equipo”. ¿Pero quién se cree este atorrante? ¿Reparan ustedes en la carga de anti-valores éticos e ideológicos que tal boconada supone? El irrespeto del pachuco: un escupitajo al rostro de todas las mujeres. La frase no es inocua, no es anodina. Lo que propone es una violación masiva y virtual, por poco un sacrificio humano. “Les presto a mi novia para que la usen”. Un mero objeto, receptáculo para el semen de mil desaforados. ¡Pobre mujer, vivir con semejante rufián! “Compartiéndola”, como si fuese un coche deportivo. Propiedad privada, que él, magnánimamente, pone “a disposición”. Prostituir a la compañera. La mujer como trofeo deportivo, presea para el mejor cazador. Que Balotelli la cuelgue sobre la chimenea, junto con la cornamenta del alce, la piel de tigre, qué sé yo… esas cosas que hacen los cazadores, sin duda para compensar sus deficiencias fálicas. Si yo fuese miembro de la Comisión de Ética de la FIFA, lo sancionaría. Zafio, brutal, repugnante, profundamente ofensivo. ¿Por qué las mujeres toleran tales atrocidades? ¿No se dan cuenta de que, entre este comentario, y los cuatro balazos de Pistorius, hay apenas un paso? ¿Qué de la agresión verbal a la masacre física media una tenue línea que se rompe en cualquier momento? ¡Por el amor de Dios, amigas: reaccionen! Me importa un bledo si marca 1.000 goles. Ya reveló su esencia: un anti-modelo ético, anti-modelo humano, el anti-deportista.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad