Publicidad

Magníficos

¡Muerte al traidor!

No me gusta el futbol de Óscar Ramírez, pero a fin de cuentas, ¿qué importancia tienen mis dilecciones personales para definir al técnico de la Tricolor?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Antonio Alfaro nos hace un pase con la cara interna del pie, un balón sesgado como esos que ponía Pelé en 1970, a fin de enhebrar una pared, una bella triangulación, de construir futbol y pensamiento con pulcritud y esmero. Pues bien, yo recibo la pelota y se la devuelvo. Ya veremos si la jugada que hilvanamos culmina en gol o, siquiera, genera algo de jogo bonito.

¿Por qué no Óscar Ramírez al frente de la Selección Nacional? Pues por nada. No hay, estrictamente, ninguna razón para no darle la oportunidad. La merece, y la ha ganado en buena lid.

En efecto: no buscamos a Pericles (el más grande orador de la Antigüedad), a Pierre Cardin, a un seductor dotado del felino caminado de Richard Gere en “American Gigolo”, ni a César Luis Menotti, el técnico de cigarro en mano, rostro velado por misteriosas volutas de humo, larga gabardina y cabellos tempestuosos de poeta maldito o filósofo existencialista. Nada de eso importa.

El hecho es que Ramírez es el más exitoso técnico nacional del momento. Punto. No hay nada más que añadir. Es una afirmación fáctica, verificable, objetiva: “el triángulo tiene tres ángulos”. Una magnitud cuantificable. Y además -detalle nada despreciable- es costarricense.

No me gusta su futbol, pero a fin de cuentas, ¿qué importancia tienen mis dilecciones personales? Tampoco me gustó nunca el estilo de Bearzot, Jacquet o Parreira (técnico grisáceo redimido por las pinceladas de dos magistrales coloristas: Romario y Bebeto). ¡Y sin embargo los tres fueron campeones mundiales! ¡Créanme que no me hubiera opuesto a su designación al frente de la Sele!

Si yo fuese técnico, mi futbol no sería del de Ramírez... Pero de nuevo, eso es irrelevante. Cuando sea técnico -¡no es ciencia ficción!- tendré la oportunidad de mostrarle a la afición mi concepción ideal del juego. Entretanto, Ramírez es una opción que se cae de puro obvia. Sagaz, prudente, pragmático, comprometido, estudioso, honesto, y eficaz.

Nunca sucederá, empero. ¿Por qué? Porque en la República Independiente de Serruchia somos mezquinos, pequeños de mente y de cuerpo geográfico. El saprissismo organizaría una revolución armada, un motín a bordo. Saprissa debería patentar el Saprisuero, para contrarrestar las mordeduras de sus ofídicos corifeos.

¡Y sin embargo, amigos, esto lo dice el saprissista más delirantemente morado del planeta! ¡Creo, simplemente, que la Sele debe ser multicolor: como representación nacional, amalgamar todos los colores del espectro electromagnético! ¿Un saprissista que apoya a Ramírez al frente de la Sele? ¡Muerte al traidor! ¡Lapídenlo, escúpanlo, destrípenlo! Aquí estaré esperándolos, amigos.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad