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Opinión

Quiero sus respuestas

El jugador colocó el balón sobre el punto fatídico, se enjugó la frente, tomó impulso…

Campeonato Mundial Brasil 1950. Estadio Maracaná. 200.000 espectadores. Juega el anfitrión contra España. Estamos en la semifinal: muerte súbita, el que pierde regresa a casa. El marcador está cero a cero. Pitazo del árbitro: penal contra España. Los brasileños festejan, los españoles protestan.

La verdad es que no hubo falta, y eso lo había visto el director técnico de Brasil: Flavio Costa. Error aparatoso del árbitro. ¿Y qué hace Costa? Llama al jugador encargado de cobrar el penal y le ordena botarlo. “Pero señor…” “Afuera debe ir ese penal”. “Pero señor…” “Es una orden: no se discute más: bótela tan lejos como pueda del marco, que todo el mundo vea que es un acto intencional: vuélela, sáquela del estadio, si quiere”.

El jugador colocó el balón sobre el punto fatídico, se enjugó la frente, tomó impulso… y tiró el penal contra una de las graderías laterales. Un manifiesto. Un gesto que valía por 1.000 palabras. Una impugnación tácita contra el árbitro.

Exponer su error, su incompetencia. ¡En un partido en el que se jugaba todo! ¡Ante el Maracaná lleno! ¡Con un pueblo que pedía a coro la sangre del rival! Eso hizo Flavio Costa. La justicia. ¿Quién lo haría, hoy en día, en análogo contexto? Ganó Brasil 6 a 1, por cierto, pero eso, al inicio del partido, nadie podía saberlo.

Ahora sí, amigos y amigas. Denme su parecer. Si el técnico de su equipo favorito tomara una decisión de esta naturaleza en una semifinal, ¿qué dirían ustedes? ¿Fue Flavio Costa un cretino, un perfecto imbécil? ¿Traicionó a su barra, a sus seguidores? ¿Fue su gesto, por el contrario, un modelo de decencia, de honestidad, de ética, algo que todo deportista debería emular? ¿Qué va primero: el resultadismo u honrar la noción de justicia?

¿Qué es más importante, ser un deportista exitoso, o un buen ser humano? ¿Se puede ser lo primero sin cumplir con lo segundo? ¿Deberían de haber linchado a Flavio Costa, o más bien fundar un premio al fair play que lleve su nombre? Es un dilema ético delicado, el que les estoy planteando. Reflexionen hondamente, antes de darme su sentir al respecto.

¿Prefieren ustedes ver a su equipo ganar injustamente, que perder justamente? ¿Celebrarían una victoria, al precio que fuese, ante la evidencia de un error arbitral como el Aconcagua? ¿Aplaudirían la decisión del árbitro, que los favorece, pero que ustedes saben injusta?

¿Ovacionarían al equipo de sus amores aun ganando en mala lid? ¿Cómo calificar la conducta de un jugador que cobra un penal sabiendo que no hubo falta? Pálpense el alma, y díganme: ¿qué harían ustedes en su lugar?

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