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MAGNÍFICOS

Peor que malo

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El mayor beneficiado por las tómbolas mundialistas es Pinto. Con el revolucionario esquema que pondrá en práctica (11-0-0), nadie nos va a golear. Los hay que vaticinan cantaradas de goles en contra. Tranquilos, amigos, eso no va a suceder. Será peor: introduciremos el a-futbol, al des-futbol, al neg-futbol (nuevo deporte) en un torneo de futbol.

Si jugamos “profilácticamente” contra Panamá y Jamaica: ¿cómo será ante Uruguay, Inglaterra e Italia? No hace falta consultar a Walter Mercado.

Con viento a favor y una configuración astrológica propicia, acaso le extorsionemos un empate a Uruguay. El futbol aéreo, físico, raudo de los ingleses, podría costarnos un par de goles.

Italia, amarretes como siempre, no nos va a golear: anotarán su diana, y se administrarán para los octavos de final. Italia jamás ha goleado a nadie: no está en su sangre, ensañarse contra el rival. No por filantropía, sino porque en su mentalidad la noción de la economía energética es fundamental.

No vamos a volver con 30 goles en faltriquera. Quizás 3… Y habremos ensayado un par de remates a marco, reventado 10 000 balones, “alejado el peligro” de nuestro arco, y “asegurado la posesión de la pelota” (léase: lateralizar el juego de manera inocua y jamás arriesgar). La vibración -sin duda la habrá- la pondremos nosotros: nuestra ilusión, fervor y patriotismo.

No la inspirará lo que veremos en la cancha. Será una proyección: el amor del colegial inundado de hormonas, que ve en su chica -llena de acné, torpe y desaliñada- a Afrodita saliendo del mar.

Así que a Pinto le bastará con no ser goleado para que su gestión sea considerada “un modelo de estrategia, anticipación, contención, orden en las líneas defensivas, y recuperación de la pelota”. Y con eso viviremos contentos y alentaditos por los próximos 4 años. Soñando, siempre soñando.

Hay dos fases, cuando se clasifica a un mundial y se está en vitrina planetaria. La primera es “¡A celebrar, carajo!”. La segunda es menos grata: el triunfo conlleva una responsabilidad. El peso se redobla. Costa Rica perdió el derecho de jugar tan misérrimamente como lo hizo contra Australia y Chile. ¿Experimentando con 13 jugadores nuevos, a 4 meses del mundial? ¿Contra equipos que nos atisban y estudian? ¿El cuento de “tener que lavarse la cara”? ¡Mejor comiencen por no ensuciársela, señores!

No tiene por donde perder, Pinto. Si en Brasil nos meten 30 goles, sería percibido como “natural”. Cualquier gestión por debajo de eso será declarada “desempeño decoroso”, “experiencia” y “aprendizaje”… La Sele debutó en 1921. Tenemos, amigos, 93 años de estar aprendiendo.

Si jugamos “profilácticamente” contra Panamá y Jamaica: ¿cómo será ante Uruguay, Inglaterra e Italia? No hace falta consultar a Walter Mercado

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