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MAGNÍFICOS

Un aristócrata del deporte

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Treinta y nueve años. De Radio Reloj a Monumental. Excepcional longevidad mediática. “Oro y Grana, su programa deportivo” salió al aire en julio de 1974. Nueve campeonatos mundiales de futbol, diez olimpiadas, torneos locales, miles de invitados… el deporte es una buena nueva, y necesita sus “evangelistas”.

Miguel Cortés: una de las voces entrañables de Costa Rica. Crecimos oyéndolo. Su timbre (barítono con impecable dicción) flota permanentemente en el arcano universo de las radiofrecuencias: el espectro de los hercios, en el límite del no ser, lo que Proust llamaba, paradójicamente, “la materia sin materia”.

En mi sentir, el área deportiva es uno de los títulos de gloria de nuestro actual periodismo. Lean las gacetillas: hay recursos estilísticos, suspense, riqueza imaginativa… algunas de las más polícromas, texturadas plumas de Costa Rica han encontrado en la crónica deportiva su hábitat natural. Oro y Grana es una institución, una verdadera macro-narrativa del quehacer deportivo mundial durante ya casi 4 décadas. De la “Naranja mecánica” de Cruyff en 1974 a la España de Iniesta en 2010, de los seis campeonatos morados a la última colisión Heredia-Cartago, de la era de Pelé a la de Messi… Ahí ha estado Miguel, recogiendo testimonios, informando, celebrando -e impugnando cuando era menester hacerlo (Miguel es cortés por cuanto valiente, y valiente por cuanto cortés). Oro y Grana no necesita apologías: ¿es acaso posible dorar el oro, o enrojecer la sangre?

Jamás un asomo de pachuquismo. Jamás atropellar a sus entrevistados. Jamás aplastar a la audiencia con editoriales obesos y farragosos. Un príncipe al micrófono. El país lo quiere, lo necesita: es parte de nuestra fisonomía cultural. ¿Costa Rica sin Oro y Grana? ¡El ejército rojo de los taxistas organizaría una insurrección, miles de personas se precipitarían a las calles, la radio se quedaría muda y triste, los hercios se declararían en huelga, y acaso las ondas electromagnéticas -habituadas a su voz- decidan mudarse de planeta!

Oro y Grana tiene un plantel galáctico: Miguel, Rigo, Rafa, Numa, Wino, Rolando, Roberto, Federico, Ronald, Glenn y Christian. Yo soy suplente, ¡pero atención: fue de la banca que surgió un desconocido Amarildo, para reemplazar a Pelé y darle el campeonato a Brasil en 1962! La vida es más bella gracias a Oro y Grana. La vida es más bella gracias al deporte. La vida es más bella gracias a la radio y esas misteriosas longitudes de onda que prolongan nuestras voces, como brazos que se alargan allende los mares para el abrazo fraterno. La vida es más bella gracias a ustedes, amigos.

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