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Otro gigante que se nos va

Por el contrario, ¿cuántos de ustedes reconocen siquiera el nombre Nilton Santos? Era un coloso.

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¡Ah, amigos, qué ingrato es el futbol, amnésico y desmemoriado! Todo el mundo sabe quién es Gareth Bale, el ‘chico maravilla’, sobrevalorado y faranduleado jugador que apenas comienza a dar indicios -después de meses de ser un fantasma en el campo- de alguna calidad. Un guapetoncito que vende perfumes, relojes, sale en portadas de revistas de moda.

Por el contrario, ¿cuántos de ustedes reconocen siquiera el nombre Nilton Santos? Era un coloso, uno de esos hombres que revolucionaron el futbol. Hay un “antes” y un “después” de Nilton. El titán se nos fue el miércoles pasado, a los 88 años. ¡Ah, si en efecto hay un paraíso, que esté ahora mismo jugando con los ángeles, driblándolos, avanzando por la banda izquierda, tragándose toda su franja a velocidad de centella, y marcando con la implacable pero noble reciedumbre que lo caracterizó!

Jugó los campeonatos mundiales de 1950 (no alineó en el “maracanazo”), 1954, y se consagró soberano en Suecia 1958 (donde anotó un gol “de placa” contra Austria) y en Chile 1962. Vistió 75 veces la “Verdeamarela”. Emblema del Botafogo, cuya divisa defendió en 732 partidos. Así eran los jugadores: el escudo, uniforme e himno de su equipo, la hinchada que los seguía, merecían lealtad. Ahora tenemos mercenarios. “Trabajadores del futbol”, que se venden al mejor postor. Pelé jugó con dos equipos: el Santos y el Cosmos de Nueva York. Ya Maradona pasó por Argentinos Juniors, Boca Juniors, Barcelona, Nápoles, Sevilla y Newell´s. Desde entonces la tendencia se ha agudizado. Aves de paso, criaturas trashumantes y nómadas, carentes de sentido de filiación a un equipo, y por lo tanto, de identidad.

El 4-2-4 no fue inventado por Brasil en 1958 (Nilton, Orlando, Bellini y Djalma en la retaguardia, Zito y Didí la cintura de lujo, Zagallo, Pelé, Vavá y Garrincha el tsunami ofensivo). Ya Hungría lo había puesto en práctica en 1954. Pero el Brasil de 1958 le dio otra dimensión.

Nilton era impasable: sentía -literalmente- la sombra del atacante, y lo bloqueaba antes de que ensayase el desborde. Pero lo que lo inmortalizó fueron sus galopes por la banda. Pionero como defensa lateral ofensivo, marcaba y subía para apoyar, llegaba a la línea de fondo, buscaba la diagonal, el centro, o soltaba el trallazo: polifuncional. El progenitor de Breitner, Bonhoff, Tarantini, Marinho, Roberto Carlos, Thuram. Él inventó la dinámica “de pistón”: el sube y baja infernal de los defensas que tornaron a los punteros natos (magníficos en la ofensiva, pero nulos en la marca) anacrónicos.

Paz a tus restos. Un campeón como tú es campeón para siempre.

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