Publicidad

MAGNÍFICOS

¡Seamos “realistas”!

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Bueno, amigos: seamos “realistas”: el Real es el mejor club del planeta. Es realidad, realeza, realización, realismo: ¡todo es Real! Y sí: en caso de que no lo hubieran advertido, estoy eufórico. No es un equipo de futbol, sino un híbrido de ballet, maza de demolición, brigada de choque, hueste de gladiadores… Y magnífico ajedrez. El de Casablanca, Fischer, Karpov o Kasparov.

El Atlético volvió a quedarse ad portas. De manera particularmente dolorosa. Como en 1974, cuando se le escapó la victoria contra el Bayern en el último segundo. Ganaban 1-0, con gol del recientemente desparecido Luis Aragonés (¡soberbio tiro libre!) Pero se descuidaron en ese fatídico instante: ¿sístole, diástole? No lo sé. El defensa Schwarzenbeck, en acción desesperada -ya no quedaba tiempo ni para mandar el centro al área- descerrajó un misil desde 30 metros… ¡y entró! Proezas que solo los germanos son capaces de hacer. Para derrotar a los alemanes hay que matarlos. El partido se fue al alargue. El marcador no se movió. No había penales: se jugó un segundo encuentro, dos días después (ambos en Heysel, Bélgica). Los bávaros fueron un tsunami: apabullaron a los colchoneros 4-0. El Bayern era la mitad de la Selección Alemana campeona mundial en 1974: Beckenbauer, Müller, Breitner, Hoeness, Schwarzenbeck, y una muralla humana a guisa de portero: Sepp Maier.

Ha vuelto a caer, el Atlético. Me apena por ellos, pero, de nuevo, seamos “realistas”: no tenían equipo para campeones de Europa. Modelo de disciplina, pundonor y voluntad (todas las virtudes éticas de los grandes), carecían de ese superávit de talento que le sobra al Real.

Que Ramos, recio y espigado, suba a definir de cabeza, es cosa que ya no debería sorprender a nadie. Como el argentino Ayala o el brasileño Oscar, llega desde atrás en las jugadas a balón parado, y mientras CR7 captura la marca, él hace valer su condición de torre, de campanario, de menhir. Insólito: sus vigilantes saltan, pero caen a tierra: él, en cambio, no termina de subir, se suspende en el aire, y lo que sale de su testa es nitroglicerina. Marcelo es un sagaz lateral que puede jugar de enganche y desempeñarse como número diez: Brasil tiene en él a una de sus más incisivas piezas, para la justa que se avecina. Bale es una fuerza de la naturaleza: potencia, velocidad, y pique inusual, en un jugador de pierna larga (y, por lo tanto, de poca tracción). Por lo que a CR7 atañe… Pues es el que posibilita todo lo demás: el magneto, el captador de marca: un verdadero tirano dentro del área.

Sí, estoy eufórico. Me gusta estarlo. Una bella, disfrutable y sana borrachera.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad