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Magníficos

Contratiempos

Antes de hablar cosas sensibles, es mejor tomarse un tiempo para evitar manejarlas de manera emocional.

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Una derrota genera regularmente, pequeñas crisis y contratiempos en los equipos. Pero dado lo apretado del calendario de juegos, no es posible darle mucho tiempo y espacio a estas situaciones, porque el siguiente juego está a la vuelta de la esquina y se debe buscar rápidamente soluciones.

El primer paso es aceptar la derrota, el resultado del juego es definitivo y, ya sea este, positivo o negativo hay que aceptarlo. El principal enemigo, después de una derrota o contratiempo, es empezar a relativizar; que el árbitro dijo o hizo tal cosa, que si hubiera hecho esto o aquello.

Los hubiera no existen pero sí razones a las cuales prestar importancia.

Después de cada juego, las emociones y adrenalina se disparan en los entrenadores y jugadores. Antes de hablar cosas sensibles, es mejor tomarse un tiempo para evitar manejarlas de manera emocional.

No hay tiempo que perder, es de vital importancia moverse rápido en busca de soluciones. Un momento al que se le puede sacar buen provecho, es a la charla después del juego, el día siguiente. Las emociones se han disipado y permanecen los hechos.

En Holanda los entrenadores practican la charla inmediatamente después de que el juego terminó. Aducen que si se perdió, algunos jugadores pueden llenarse de sentimientos fuertes y encontrados con respecto a su rendimiento.

Y procuran durante la charla reducir el estrés post-partido.

Otros como Mourinho, utilizan la confrontación directa con sus jugadores, cuando no han rendido lo esperado, procurando tocarles el ego y buscar sacar de ellos una reacción agresiva para luego canalizarla positivamente.

En nuestro medio, podemos observar muy a menudo a jugadores y entrenadores, prestándole mucha atención a aspectos que no pueden influenciar. Como por ejemplo Herediano, le dedico tiempo y espacio en exceso a la manera en que la Liga les ganó. Cuando pudieron aprovecharlo en aprender como vencer la próxima vez el planteamiento manudo.

El entrenador tiene que ubicar lo más rápido posible la derrota, en el contexto adecuado: ésta es un hecho y no se puede cambiar. Direccionar los pensamientos y energía de los jugadores para el próximo compromiso.

Con el análisis, debe procurar conclusiones que lleven a soluciones, evitar que algún jugador se sienta culpable y alimentar una auto-critica fuerte.

Una vez dado este paso, el siguiente será no volver a pensar más en el juego que se perdió y prepararse para el próximo compromiso.

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