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MAGNÍFICOS

De Rojas a Navas

Mi padre hizo un esfuerzo y me apoyó en mi obsesión por hacerme de estos guantes de color negro.

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Los primeros guantes de portero que tuve en mi vida, pertenecieron a éste extraordinario portero de la década de los 70´s y 80´s.

Fue allá por el año 1973, Saprissa había ganado el campeonato y un compañero de mi equipo de sexta división del deportivo Costa Rica del barrio Los Ángeles de San José, (perteneciente a Doña Dora Barquero y dirigido por Don Manuel Mora), había asistido a la final y me dijo que durante la invasión al campo de juego, logró que éste se los regalara. El sabÍa de mi admiración por este grandísimo guardameta y me los ofreció en venta.

Mi padre hizo un esfuerzo y me apoyó en mi obsesión por hacerme de estos guantes de color negro, con la palma y el frente hecho de un material que semejaba la superficie de las raquetas del tenis de mesa, pero más pronunciadas y puntiagudas, eran hechos en México.

Con ellos en mis manos fantaseaba volar de un palo a otro, como lo hacia él, de colgarme de cada centro que hicieran al área, al estilo de Rojas. Creía que podía llegar a tener la armonía de sus movimientos, la explosividad para moverse en el área de 5.50 metros o fuera de ella. Él sí que tenía estilo dentro y fuera de la cancha, en mi retina aún tengo grabadas sus grandes juegos, como ante Italia en la olimpiada de los Ángeles 1984, o aquella actuación ante un equipo Brasileño, cuyos jugadores lo apodaron “ele gato”.

Marco Antonio marcó tendencias en su época, varios porteros tenían algo de él, de alguna u otra forma. Los turrialbeños Dennis Valladares, Erick Lonis, el guanacasteco Facundo Leal, “pino Sánchez” salido del riñón saprissista, quien posee el récord de mayor tiempo sin recibir goles en la segunda división, logrado con la Generaleña en la temporada de 1985 y, muchos otros más.

Hoy en día, los guantes han evolucionado y ahora las plantillas se adaptan a las necesidades específicas para cada partido. Pero los porteros siguen teniendo ese don de volar de palo a palo, algunos son de escuela, se van desarrollando gradualmente, pero otros siguen naciendo con ese talento innato que poseía Rojas, como es el caso de Keylor Navas, quien también lleva consigo la magia para hacer soñar a miles de niños que quieren emularlo, aquí en el país o fuera de el.

Tiene potencia, velocidad, es tranquilo e irradia una autoconfianza que le brinda seguridad a sus compañeros, es sobrio y competitivo. El también marcara tendencias y dejara su huella a estas y otras generaciones.

“No recuerdo mi nacimiento, nadie recuerda su nacimiento . Pero si recuerdo mi primer balón me lo paso mi padre, y no lo patee, lo agarré. ¡Era portero!” Anónimo

Pagan por un desconocido inofensivo dentro de la cancha.

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