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Magníficos

Bajo presión

La mayoría de los técnicos han enfrentado derrotas inesperadas que los obligaron a sacar lo mejor de sí para no perder el control de su destino.

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La fase de clasificación del campeonato de invierno llega a la recta final. A través de la temporada muchos desafíos y obstáculos han puesto a prueba la eficiencia de los equipos y el liderazgo de los entrenadores, tanto en el campo de juego como en el plano emocional.

La mayoría de los técnicos han enfrentado derrotas inesperadas que los obligaron a sacar lo mejor de sí para no perder el control de su destino y no ser susceptibles a la presión de los oponentes, el entorno o los medios de comunicación.

Rónald González se ha mantenido ecuánime, lo refleja el rendimiento del equipo y el manejo de los obstáculos que ponen a prueba el control emocional de cada entrenador; manejo de lesiones, expulsiones y resultados adversos. Reconoce cuando su equipo se aleja de su mejor ejecución, no ha tomado decisiones emocionales y logró mantener la regularidad en el rendimiento de Saprissa.

Marvin Solano, enfrentó con firmeza la serie de factores externos que han amenazado su continuidad en la dirección técnica del cuadro Herediano, no ha hecho concesiones y sabe que aún puede mejorar la colectividad de sus individualidades.

Por su parte, Óscar Ramírez logró amalgamar nuevamente una confianza mutua con sus nuevos y viejos dirigidos. Esta Liga presenta diferencias marcadas en su estilo de juego con las anteriores y desde que Óscar asumió como entrenador manudo con el cambio de sistema Alajuelense es muy físico. En México demostró tener mucha pasión y eso obligará a Ramírez y a su grupo a tener ímpetu, pero con control.

Javier Delgado trabaja arduamente para que los resultados obtenidos por debajo de las expectativas no mermen la confianza de los jugadores, ni los lleve a estados de ansiedad que bajen la energía grupal.

Carlos Watson ha mostrado en los momentos bajos de Uruguay un excelente control y manejo de la presión, no ha cambiado su discurso, se ha mostrado razonable y aceptó el mal momento, con paciencia y sin tomar decisiones emocionales. Poco a poco a logrando estabilizar su equipo.

En los momentos difíciles que todos los equipos atraviesan la presión en muchos casos logra hacer mella y puede inducir a que se de un divorcio entre el discurso de inicio del campeonato y la realidad. En este punto los entrenadores y el equipo deben tomar responsabilidad por sus acciones y la conducta, dado el impacto que esto podría tener en el plantel.

No buscar las razones de los malos momentos fuera de los círculos del club, es un buen indicador de una madurez. La emoción y ejecución van de la mano. La pasión por ganar debe ser controlada para que sea efectiva.

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