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¿Qué pasa en esta casa?

Parecía el retorno a los años dorados… ¿Qué pasa en esta casa? ¿Qué ocurre en esta morada?

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Primero el piso. Lo que ocurre es grave. Se pagó mucho dinero por cambiarlo en aras de contar con uno de alta calidad, capaz de satisfacer a los de casa y ser la envidia de las visitas. Sin embargo, se inunda fácilmente; charco en mañanas de llovizna, laguna en tardes de aguacero, humedal en noches de chaparrón. Esto sin contar la de lesiones que le ha producido a los inquilinos: Carlitos con problemas en los meniscos, Pablito con los ligamentos fregados, Jorgito mal de los tendones… Falta de cancha…

Sigamos con la cañería. Demasiadas fugas en tan poco tiempo. Un chorro en la cocina, un escape en la ducha, una filtración en la pila del patio, un derrame en el lavamanos, una emanación en la manguera del jardín. Lo peor del caso es que en lugar de sustituir las piezas dañadas, se opta por remiendos con cinta adhesiva, pegamentos caseros y vendajes con trapos que no hacen más que agravar la situación; si no que lo diga la factura que se paga cada mes… Aquello parece una cueva…

En tercer lugar, la instalación eléctrica. Ha de ser vieja porque últimamente se la pasa en chispazos, descargas eléctricas, altas tensiones, cortocircuitos, apagones, recalentamientos, conatos de incendio, humaredas. Todo ello redunda en intermitencias, poca claridad, deficiencias en todas las líneas y el inconfundible olor a transformador a punto de estallar. ¿Y los dueños de la casa? Contentos porque cuentan con una buena reserva de fósforos y candelas… Nos tienen a oscuras…

Hablemos también de las puertas. Para colmo de males, inseguras. Se invirtió en tres (la principal, la del patio, la de la cochera) que aparentaban ser difíciles de traspasar pero lamentablemente son coladeros. Los quicios flojos. Los dinteles fuera de lugar. Los vanos a entera disposición de los enemigos. Ni qué decir de cerrojos (de segunda), bisagras (oxidadas), manijas (resbalosas), aldabas (frágiles) y cerraduras (vulnerables)… ¡Vaya horizonte!...

Lástima porque hace unos meses se invirtió en la casa: cambiaron el techo (ahora son otras las goteras), pintaron las paredes (y se destiñe en lo sustancial), instalaron bombillas nuevas (¿cómo no ven lo que sucede?), renovaron las sillas (y se quedaron sentados…), remozaron los baños (muchas duchas, pocos duchos), estrenaron copa (lástima la resaca)… Parecía el retorno a los años dorados… ¿Qué pasa en esta casa? ¿Qué ocurre en esta morada?

Parecía el retorno a los años dorados… ¿Qué pasa en la casa?

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