Publicidad

Butragueño, el de verdad

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Digo el de verdad porque también hay uno de "mentirillas", como decimos los ticos. El auténtico se llama Emilio Butragueño, es español, nació el 22 de julio de 1963 y fue la estrella indiscutible del Real Madrid y la Selección de España entre 1984 y 1995. Un gigante del futbol. No lo digo yo; lo afirman los triunfos históricos: 6 ligas españolas, 2 Copas del Rey, 3 Supercopas de España, un trofeo Pichichi (máximo goleador de la Primera División de su país) y 2 copas de la UEFA (siglas en inglés de la Unión Europea de Asociaciones de Futbol).

Cómplice sobre la gramilla de otros grandes como el argentino Jorge Valdano, el mexicano Hugo Sánchez y los españoles Miguel Pardeza, Manolo Sanchís, "Michel" (José Miguel González) y Rafael Martín Vásquez. Pues bien, el pasado lunes 10 de diciembre el futbol y el destino (uno de esos matrimonios para toda la vida) se aliaron para regalarme un instante mágico e inolvidable: conocer a Emilio Butragueño. Repito: el de verdad. Ocurrió al medio día, en el restaurante del hotel Bouganvillea en Santo Domingo de Heredia. Yo estaba almorzando con ocho compañeros de trabajo cuando lo vi entrar (tranquilo, modesto, sin aires de pavo real ni cara de "mírenme, aquí estoy") y sentarse en una mesa.


Pensé "si ese tipo no es Butragueño, no sé quién más pueda ser". Sin embargo, abrigaba alguna duda, sentimiento que se disipó en cuanto un gigante del futbol costarricense, Paulo César Wanchope, se sentó al lado de aquel hombre de traje azul oscuro. De inmediato me puse de pie, caminé tres metros, saludé y pregunté: "Disculpe, ¿usted es Emilio Butragueño?" "Sí señor, su servidor", me respondió con inconfundible acento español.

Rápidamente le dije cuánto había admirado su buen futbol y le pedí permiso para tomarme una foto con él y Wanchope. Ambos accedieron y desde entonces conservo un excelente recuerdo en la memoria y en mi álbum fotográfico. Como canta Serrat: "De vez en cuando la vida toma conmigo café y está tan bonita que da gusto verla. Se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena". ¡Por supuesto! Les debo la historia del Butragueño de "mentirillas". Se trata de un amigo de la barra de mejengueros de San Pedro de Montes de Oca de los años ochenta, cuyo nombre me reservo.

Todos jugábamos con tenis, camisetas, medias y pantalonetas viejas y maltratadas, pero aquel compañero lo hacía siempre con impecable uniforme del Real Madrid, con el número 7 (el de Butragueño) y tacos de marca. Al Butragueño de verdad le decían el "Buitre", a mi amigo "Charita": charita uniforme, charita medias, charita tacos, charita jugador.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad