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Opinión

¡Qué partido más sucio!

En efecto, el pasado jueves 6 de febrero el Fair Play no jugó en el bulevar de la Avenida Central.

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La primera agresión, digna de tarjeta amarilla, ocurrió al costado sur del Mercado Central en San José, exactamente frente a El Tostador.

Al mismo tiempo en que varios clientes compraban maní y almendras en ese negocio, una botella de plástico vacía y arrugada me golpeó en el tobillo del pie derecho. ¿Y el árbitro? Como ocurre muchas veces, se hizo de la vista gorda.

Aún así seguí avanzando, eludiendo con fintas y movimientos de cintura las bolsas, papeles, cáscaras, envases, cajetillas de cigarros y tapas de refrescos gaseosos que procuraban dejarme en clara posición fuera de juego.

Las mismas agresiones antideportivas enfrentaron todos los peatones que jugaron el Clásico de la Basura en ese terreno de juego que empieza al pie de Cuesta de Moras y concluye justo en el extremo este del Paseo Colón: el bulevar de la Avenida Central.

Entre la Tienda La Gloria y el Banco de Costa Rica intenté hacer una jugada de pared con la vendedora ambulante que ofrecía “los pantalones de moda”.

La maniobra habría resultado exitosa de no haber sido por el resbalón que me produjo una semilla de mango que estuvo a punto de hacerme caer sobre la gramilla adoquinada.

Una de las faltas más descaradas ocurrió entre el Banco Central de Costa Rica y la Tienda Simón: el volante de una academia de inglés voló hasta mi rostro y me imposibilitó la visión en el preciso instante en que me disponía a hacer un pique aprovechando el carril despejado que había hasta la abandonada y maloliente churrería Manolos.

A como pude me deshice de aquella marca innoble mientras escuchaba el bolero ranchero que cantaba un acordeonista ciego que forma parte de la capital desde hace muchos años.

“Así es el futbol”, pensé y continué jugando, haciéndole frente a las colillas de cigarros, servilletas arrugadas y grasosas, empaques de Meneitos y envoltorios de golosinas que el Club Sport Suciedad alineó aquel medio día.

Los siguientes episodios fueron similares: zancadilla de una caja de leche vacía frente a la Farmacia Sucre, codazo de malos olores al costado sur de la Librería Lehman, barrida por detrás a cargo de un hueso de pollo en la esquina de la heladería Pops, agresión a la vista en el costado norte de la Plaza de la Cultura, caños sucios (sin tarjeta amarilla), basureros desbordados (sin tarjeta roja), turistas caminando entre los desechos (sin que nadie pitara penal)...

En efecto, el pasado jueves 6 de febrero el Fair Play no jugó en el bulevar de la Avenida Central . ¡Qué partido más sucio!

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