Publicidad

Magníficos

Sabina siempre me gana

En efecto, cuando salto a la cancha de corcheas, claves de Sol y do-re-mi, Joaquín Sabina me lleva ventaja gracias a temas como “Peces de ciudad”, “Como un dolor de muelas” y “Mentiras piadosas”.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

¿Cómo no me va a ganar si el placentero partido que juego cada día contra la música registra desde el pitazo inicial un marcador de 3 a 0 a favor de las canciones de este músico español de 64 años?

En efecto, cuando salto a la cancha de corcheas, claves de Sol y do-re-mi, Joaquín Sabina me lleva ventaja gracias a temas como “Peces de ciudad”, “Como un dolor de muelas” y “Mentiras piadosas”.

Y aunque me esfuerzo por al menos empatar, ese poeta del pentagrama se las ingenia para aumentar la goleada con letras como “Lo peor del amor cuando termina son las habitaciones ventiladas, el solo de pijamas con sordina, la adrenalina en camas separadas. Lo malo del después son los despojos que embalsaman los pájaros del sueño, los móviles que insultan con los ojos, el sístole sin diástole ni dueño” (“Agua pasada”).

Bola al centro. Emprendo la ofensiva, eludo algunas composiciones con fintas, pero cuando apenas me aproximo al área, el cantante de voz borracha y trasnochada me deja fuera de juego con “Si estás más solo que la luna, déjate convencer, brindando a mi salud con una que yo me sé. Y, cuando suban las bebidas, el doble de lo que te pida dale por sus favores, que en casa de María de Magdala las malas compañías son las mejores” (“Canción para la Magdalena”).

No conforme con eso, contragolpea de inmediato por lo que me sorprende con la defensa desubicada. Recurro entonces a una falta antideportiva, olvido el Fair Play. Tiro libre a favor de ese irreverente. Coloco bien la barrera, pero aún así anota de nuevo con “Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Una vez me contó un amigo común que la vio donde habita el olvido”.

Desesperado, hago varios cambios y replanteo el sistema de juego. Todo es en vano; no me queda más que soportar una seguidilla de goles: “Y tiene nombre de mujer, como la soledad, como el consuelo” (“La canción de las noches perdidas”)… “Nos tocaba crecer y crecimos, cada vez con más dudas, más viejos, más sabios” (“Resumiendo”)… “Y en una pecera con espinas flotan las ruinas de los cabarets” (“69 punto G”).

Casi al final, mis únicos logros son el cobro de un tiro de esquina y un balón estrellado en el horizontal.

En el tiempo de descuento Sabina da el puntillazo con “Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks” .

Al final abrazo a mi contrincante y termino cantando con él una estrofa de “Yo también sé jugarme la boca”: “Porque siempre hubo clases y yo no doy bien de marido. Otra vez a perder un partido sin tocar el balón”.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad