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Tío Conejo 1, Pinocho 0

Un marcador que sorprendió a todo el planeta menos a Carmen Lyra.

Redacción

Pinocho, delantero de la Selección de Italia, llegó confiado al partido contra Costa Rica, no solo porque las apuestas favorecían ampliamente a su equipo, sino en especial porque los azzurros contaban con un historial mundialista muy superior.

Los números lo dicen todo: De los 20 campeonatos mundiales de futbol que se han celebrado desde 1930, los italianos han participado en 17 y han quedado campeones en cuatro torneos (Italia 1934, Francia 1938, España 1982 y Alemania 2006) y subcampeones en dos ocasiones (México 1970 y Estados Unidos 1994), en tanto que los costarricenses se han hecho presentes solo en cuatro certámenes (Italia 1990, Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Brasil 2014), en los cuales su mayor logro había sido clasificar a octavos de final en la cita del 90.

Como si fuera poco, el seleccionado del hijo de Geppetto, tenía a su haber un registro —en mundiales— de 81 juegos (45 victorias, 21 empates y 15 derrotas), mientras que los centroamericanos lucían una deficitaria marca de 11 partidos (4 triunfos, 1 empate y 6 pérdidas).

Sin duda, la balanza se inclinaba a favor de la escuadra del muñeco de madera en la confrontación de aquel viernes 20 de junio del 2014, en el estadio Arena Pernambuco, de Recife.

No obstante, Pinocho no contaba con el hecho de que enfrentaría a una selección liderada por un personaje aún más pícaro, astuto, granuja, jugado, mentiroso, labioso, osado, calculador y temerario que él: Tío Conejo, hijo literario de la escritora costarricense Carmen Lyra —seudónimo de María Isabel Carvajal— y habitante en las divertidas páginas de los “Cuentos de mi tía Panchita”.

Pobre Pinocho, él pensaba que iba a jugar contra un conjunto bonachón como el Ratón Pérez, inocente como Cocorí y pasado de moda como Paco y Lola, pero se topó con un bicho experto en bailarse a Tío Coyote, hacerle jugadas de pared a Tío Tigre, meterle goles a Mano Lagarto y a Mano León, hacerle el túnel a Tío Elefante, el sombrero a Tía Ballena y la bicicleta a Tía Zorra y además dejar fuera de juego a Tía Gallina.

En efecto, Tío Conejo le hizo la vida imposible a Pinocho; desnudó sus flaquezas ante todo el mundo, en vivo y a todo color y le dio una estocada que a la postre lo eliminó del Mundial de Fútbol Brasil 2014. Y eso que el retoño literario del escritor Carlo Collodi —seudónimo de Carlo Lorenzini— se reforzó con Pepe Grillo y el Hada.

Al cabo de 94 minutos de juego, un marcador que sorprendió a todo el planeta menos a Carmen Lyra: Tío Conejo 1, Pinocho 0.

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