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Opinión

¡Otro domingo inolvidable!

El Cartaginés ha bregado por 73 años –una barbaridad de tiempo- para conquistar su cuarto cetro en el torneo nacional de futbol.

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Todos los aficionados –y aun los que no lo son- tenemos el corazón partido en esta final del futbol nacional.

El Cartaginésha bregado por 73 años –una barbaridad de tiempo- para conquistar su cuarto cetro en el torneo nacional de futbol. Los heredianos obviamente anhelan el 23° campeonato este sábado, pero algunos de ellos no quieren parecer golosos y verían con buenos ojos el triunfo del equipo brumoso.

El resto del país es “Cartago”. Gozaremos, entonces, de un fin de semana inolvidable, que solo el futbol depara.

El Cartaginés sufrió un duro golpe el domingo pasado con el primer gol herediano. Sentían que todo se derrumbaba cuando recibieron ese golpe, sin embargo, se impuso el temple que hay en el equipo.

El director técnico, Javier Delgado, tomó las decisiones apropiadas y el cuadro cartaginés, henchido de coraje, se lanzó a la batalla, a sabiendas de que esos 45 minutos del segundo tiempo eran decisivos. Y lo fueron. Tres goles en 20 minutos y el Herediano jugó, durante estos minutos, su peor partido.

Javier Delgado combinó sus conocimientos técnicos con su aporte psicológico: un binomio indispensable en toda competencia en la vida, mientras que el director técnico herediano, Marvin Solano, incurrió en el peor de los errores no solo en un partido de futbol, sino en la vida: no previó, esto es, no estudió a su rival y tampoco a su propio equipo.

Se engolosinó con el gol anotado, que, además, no se fraguó mediante una coordinación de jugadas (que son los goles valiosos), sino por casualidad y por un error del portero cartaginés.

Por otra parte, Marvin Solano no tuvo en cuenta, al parecer, un hecho real –y fatal, si se descuida- cual ha sido la debilidad de la defensa del Herediano, solo atemperada por los goles anotados por su equipo en diversos partidos. Al fallar esta línea “maginot” en Cartago, con errores defensivos y de comunicación infantiles, todo se desplomó. Pero, “todo” significa solo ese primer partido final.

Ahora, la noche de este sábado próximo será la consumación en Heredia, cargada de historia futbolera casi centenaria y de emoción: el choque, por ambos lados, entre la capacidad técnica y la psicología de los protagonistas, donde, esperamos, reinen la paz y el respeto mutuo por el bien del futbol y de Costa Rica, que se merece siempre lo mejor.

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