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Conciencia deportiva

El respeto, sinónimo de dignidad, es el valor ético fundamental.

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¿Son fructíferas las regañadas o las llamadas de atención de los directores técnicos a los jugadores para que rectifiquen, sean más responsables y enderecen la nave del equipo, sobre todo cuando esta comienza a hacer aguas?

Todo depende de la forma como procedan los entrenadores o directores técnicos y del nivel de prestigio y autoridad de que estos gocen frente a la afición. La reprimenda, la reprensión, la filípica o la amonestación solo logran su cometido en el seno de la familia, en una empresa o en el campo educativo si van acompañadas de ciertas condiciones básicas. Incurren los dirigentes de una entidad o de cualquier grupo humano en un grave error si consideran que las personas obedecen o se corrigen sin que se atiendan ciertos requisitos esenciales. ¿Cuáles son estos? Sin duda alguna el respeto y la razón.

El respeto, sinónimo de dignidad, es el valor ético fundamental. Sin él no hay convivencia humana. Toda persona, aun sabedora de sus iniquidades, exige consideración, pues se sabe poseedora de un carácter de grandeza, que nadie le puede arrebatar. El respeto, además, en las relaciones humanas debe ir acompañado de la razón, en los hechos y en las palabras, distintivo innato de los seres humanos. Se comprende así que nada ofende tanto como el irrespeto o la humillación.

¿A qué viene esta larga introducción? A la actitud de Rónald González, director técnico del Deportivo Saprissa, tras algunos desaciertos de sus jugadores en juegos anteriores.

Una severa amonestación por sí sola no endereza a un equipo, máxime si prevalece la violencia verbal. Por el contrario, puede ser contraproducente, pero si, como expresé, se armoniza con el respeto y la razón, puede dar frutos. El liderazgo en política, en el deporte y en cualquier actividad humana supone estas dos virtudes. No garantizan siempre el triunfo, pero sí la convicción y allanamiento del recto camino.

Observo con cierta complacencia el mejoramiento, moral y técnico, de los directores técnicos en nuestro país. No cejemos en este empeño. El campeonato no puede ser la recompensa general, pero sí la seguridad de que estamos haciendo las cosas bien, con responsabilidad y conciencia. Conciencia, una palabra inmortal.

El respeto, sinónimo de dignidad, es el valor ético fundamental

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