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Magníficos

Los directores técnicos…

Seamos sinceros y realistas. Nuestro futbol es mediocre.

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Si uno de los más grandes jugadores del mundo, Cristiano Ronaldo, anota un autogol a favor de uno de los coleros del futbol español y el Real Madrid pierde el partido, cualquier cosa puede pasar en este deporte.

El Real Madrid, grande entre los grandes, no pudo descifrar el juego de su rival y ahora, con una plantilla de consagrados, va a la deriva. Mientras tanto, su director técnico rumia las derrotas y el Barcelona avanza y toca el cielo con las manos.

El Barcelona no nos sirve de ejemplo, excepto por su organización, tan difícil de alcanzar. Su vuelo ha desbordado toda posibilidad. Nos queda, sin embargo, la ilusión de que los grandes equipos, con jugadores estelares y dinero en abundancia, se atrevan a realizar un esfuerzo semejante. La contratación de Guardiola, por ello, en Alemania puede significar para el futbol alemán la hora del cambio que, de fructificar, puede remover las bases del futbol actual. Estamos, pues, a las puertas de una grandiosa competencia en este deporte, basada no en el futbol-fuerza o táctico, sino en la técnica y excelencia de los jugadores.

Lo ocurrido en Barcelona nos deja una soberana lección: el papel singular y excepcional de un director técnico. Este es el desafío hoy. Tenemos que aprender la lección no para pretender escalar las cumbres del futbol, sino para vencer la mediocridad. Seamos sinceros y realistas. Nuestro futbol es mediocre. Y lo es no solo por la falta de jugadores de valía, sino por la carencia de directores técnicos que hagan escuela, que dejen huella, que nos lleven a dar saltos cualitativos. Esta es función, por supuesto, de las juntas directivas, de los dirigentes de los equipos.

Necesitamos maestros que tomen en sus manos a los niños y les enseñen los principios y valores del futbol, misión difícil que requiere recursos económicos y paciencia a lo largo del tiempo. La impaciencia y el deseo de conquistar campeonatos de inmediato, sin una siembra paciente y tesonera, son enemigos dañinos. Ojalá sepamos aprovechar las oportunidades internacionales de estos años para reflexionar, planificar, vencer la rutina y cambiar. Primero, mentalmente. Todo lo demás vendrá después. Un sacrificio que bien vale la pena.

Seamos sinceros y realistas. Nuestro futbol es mediocre.

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