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Correr es vivir

Anthony Porras, Periodista de la sección En Forma y amante del atletismo. Un deportista activo.

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Carreras

Tamarindo, una carrera estupenda

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FOTO: Rafael Murillo

Eran las dos de la tarde del viernes 20 de setiembre, me acerqué al sitio en donde entregaban los paquetes de los corredores y todo estaba en orden, no habían filas, nadie estresado ni mucho menos personas quejándose, era el inicio de todo lo que implica la Maratón de Tamarindo: un éxito total.

Sábado 21 de setiembre, 4:50 a. m.: un 90% de los corredores detrás de la línea de salida, las calles completamente cerradas y los oficiales de tránsito ya preparados para reesguardar a los atletas; era el segundo aviso de que la cosas iban a salir bien.

Cinco de la mañana en punto y sonaba la corneta, se daba el banderazo de salida de las pruebas de 42, 30 y 21 kilómetros. La puntualidad, el orden y las acciones bien planeadas era lo que se derrochaba desde el inicio.

Ese fue solo el arranque de la buena labor que hizo la organización durante toda la competencia. Desde ahí, ya la carrera más esperada de los últimos meses se ganaba el respeto de los presentes.

Luego, era el turno de otro factor, uno en el que no se puede tener control, ese también estuvo de lado de los asistentes y los premió: el clima.

Estamos claros, la humedad fue alta, pero si lo comparamos con ediciones pasadas, la temperatura a la que se enfrentaron los deportistas en esta ocasión los benefició. De hecho, la primera hora (para los que iniciaron a las 5 a. m.) se corrió a oscuras, y a pesar de que todos se toparon con los primeros rayos del sol, este no fue calentando sino hasta cerca de las 8 a. m., cuando ya una gran mayoría había terminado sus pruebas. Así que la pegaron atletas, la suerte también estuvo presente.

El último ingrediente lo pusieron los invitados de lujo, esos que nunca defraudan este deporte: los propios corredores.

¡Qué coraje! A uno como periodista se le pone la piel de gallina cuando los ve entrar a la meta arratonados, caminando o sobrados con un ritmo imponente. No importa la distancia, o cómo llegaron, el simple hecho de ponerse las tenis y hacer ese esfuerzo tan radical lo único que demuestra es la valentía que tienen las personas que practican este deporte.

Además, ver a tanta gente apoyando —como que si fueran hermanos— a personas que nunca en la vida habían visto, es de las cosas más lindas que se ven en este deporte. Esto es simple, se llama atletismo, somos amantes de un deporte que refleja la unión y el compañerismo.

Hablando con los atletas, todos coinciden en que Tamarindo es diferente a las demás carreras y yo lo comprobé. Es cierto, es un lujo correr esa prueba, así que si usted fue uno de los dichosos que tiene una medalla de esta competencia, pues lúzcala, otros como yo, lo envidiamos....

Y si solo está leyendo este post y no fue a correr, tome un calendario y marque el mes de setiembre del año 2014, ahí tendrá la oportunidad de quitarse las ganas y notar cuál es el secreto que envuelve y enamora a los que corren Tamarindo.

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