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El Muro Florense

Felipe Cordero, Joven estudiante y florense. Desde la cuna vive en Heredia, escucha sobre futbol luego de cada comida. Aunque su abuelo, padre y hermano mayor fueron porteros de profesión.

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Futbol Nacional

Las repercusiones del muñeco

FOTO: Archivo

La visita del pasado domingo a Cartago fue en realidad la más calmada que he experimentado, pero la que más cobertura ha tenido. Por el asunto del muñeco, claro está.

Fue tan tranquila que a la salida de Cartago solamente fuimos alcanzados por dos. ¿Leyó bien? Solamente dos pedradas.

El arbitraje fue deficiente, pero esto nunca ha sido sorpresa; "Mambo" conquistó 201 dianas para ampliar el récord de goleo histórico —esto tampoco es sorpresa—; le ganamos a Cartaginés 0-2 y me lo estaba esperando con otro marcador, pero lo esperaba al fin. Lo que no me esperaba fue el impacto y la problemática que reveló un simple disfraz de muñeco.

No, bajo ningún concepto, pretexto o acción relativa al futbol se debe agredir a una persona o amenazar su integridad física. Así de sencillo. El futbol no debería dar para tanto, es más, nada donde se involucre una afición de cualquier tipo debería dar para tanto. Llámese religión, política o juegos de mesa.

Pretender excusar el veto que me dio el Cartaginés de su estadio, porque "incito a la violencia" (según dijeron), es exactamente tan ridículo como pretender excusar a un violador porque su víctima andaba vestida provocativa.

A ver, directivos de Cartaginés, ¿me están hablando en serio? o ¿retrocedimos 40 años en avances culturales y de educación y yo no me di cuenta? Obviemos el hecho de que me estoy defendiendo, tratemos de pensar en que ustedes en realidad tienen el precepto de erradicar la violencia de su estadio y realmente consideran que vetar a una persona disfrazada o a un técnico de radio va a evitar que las personas, claramente volátiles, que se puedan abalanzar a golpes sobre los aficionados contrarios lo hagan. Pues no. Eso no sucederá.

El domingo pasado fui yo vestido de muñeco, la próxima vez podría ser cualquier pequeña cosa: un taquito, una falta muy fuerte, una celebración un poco dudosa, lo que sea. El culpable de la violencia no es el "incitador" es el agresor.

Yo he visto a "Mambo" calmando al Rosabal completo que daba asedio sin tregua a Bolívar, y eso le ganó el premio al Fair Play el torneo pasado. Yo creo que todos recordamos aquella figura de autoridad maternal diciéndonos esto mismo la primera vez que cometíamos la chiquillada de excusarnos en un muy usado: "¡pero el empezó!"

¿Se les cayó un brazo con lo del muñeco? Señores directivos del Cartaginés, así no resuelven nada.

La solución es sencilla, de hecho lo es mucho, incluso pueden tomar el ejemplo de Víctor Amaury Núñez. Apelen a la cultura de sus aficionados, en primera instancia, luego busquen cómo hacer para aliviar la frustración de la gente que reciben en su estadio, y tercero, prediquen con el ejemplo.

Dejen de alcahuetear a sus aficionados con estos vetos, mandando el mensaje, claro, de que no necesitan que se comporten, porque si "alguien los molesta "papitos, no volvemos a dejar entrar a esos feos al estadio".

Los resultados no son tan importantes, ya todos saben que el futbol, la afición y demás va más allá de logros obtenidos por los clubes, lo importante es poder participar de cualquier rol que se tenga dentro del futbol sin perder la perspectiva de humanidad.

El problema son ustedes, no yo.

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