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Salud Deportiva

Periostitis tibial: “un mal común en el corredor”

No es más que una inflamación del periostio, membrana que protege, nutre y reviste al hueso en su parte externa.

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Muchos corredoressufren de un dolor molesto e incapacitante que comienza a nivel de la tibia (conocida como la espinilla), que generalmente aumenta conforme pasan los días de entrenoy termina por aliviar con el reposo.

Esta condición se denomina periostitis tibial (PT), ordinariamente conocida como “shin splints” o síndrome del músculo tibial posterior, y no es más que una inflamación del periostio, membrana que protege, nutre y reviste al hueso en su parte externa. Este mal generalmente resulta como consecuencia de sobrecargas de la región o de traumas directos en las zonas donde se conectan los músculos al hueso.

El principal síntoma es un dolor muy localizado en la zona donde se presenta la inflamación. Al inicio del proceso, el dolor aparece con la actividad física y cesa al reposo; sin embargo durante la evolución, la molestia se vuelve más intensa y constante dificultando la marcha del paciente.

Las causas comunes de la PT son: traumas directos, defectos posturales, pie plano, y genu varo (rodillas separadas), asociado a sobrepeso, superficies inadecuadas y uso de calzado no idóneo para la zona donde se practica el deporte. La musculatura comúnmente involucrada es el músculo tibial posterior y el sóleo, y quienes corren mayor riesgo de padecer esta condición son quienes practican atletismo; sin embargo, quienes hacen deportes de salto, futbol, basquetbol y voleibol son víctimas potenciales de este padecimiento.

El tratamiento ideal para la (PT) conlleva varios pasos: 1-reposo absoluto; 2- aplicación de 10 a 15 minutos de hielo al menos 3 a 4 veces por día; 3- antiinflamatorios orales; y 4- terapia física antiinflamatoria y en este caso específicamente el ultrasonido. El uso de infiltración con corticoesteroides se ha sustituido por ozono-terapia, la cual tiene menos efectos colaterales y solo debe utilizarse en casos extremos donde no existe mejoría alguna a pesar de haber aplicado los tratamientos anteriormente mencionados. Es importante recalcar que una (PT) mal manejada o por el contrario no tratada del todo, puede ser la antesala de una fractura de la tibia.

Una vez terminado el proceso terapéutico, el inicio del proceso de rehabilitación y la reincorporación al ejercicio debe de ser gradual y con introducción moderada de la frecuencia y la intensidad del mismo. Algunas recomendaciones previenen este proceso inflamatorio, tales como: entrenamiento gradual sin cargas excesivas; uso de calzado adecuado al tipo de pie y terreno; evitar el sobrepeso; corrección de problemas posturales y si es necesario plantillas correctivas para el calzado.

* Ana S. Certad es médica especialista en lesiones deportivas.  Teléfono 2290-0129 / email: saluddeportivacr@gmail.com

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