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El tae-bo derrotó a Mister Gym

Sesión que incluía ejercicios de tae-bo, insanity y trabajo localizado derrotó a Mister Gym. 

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Me encontraba haciendo press de banca en el gimnasio George Angulo Fitness, en San Francisco, cuando de repente vi que mucha gente subía a realizar una clase grupal. Pregunté y me dijeron que era Tae-bo.

Entonces deje de entrenar pecho y empecé a hacerla.

Al ritmo del “Gangnam Style” y bajo los gritos de “dele, vamos, es duro muchachos”, el instructor Gilberto Fallas daba inicio a la clase con una serie de secuencias rápidas de algo que más que todo se parecía a ejercicios aeróbicos.

De pronto, la intensidad empezaba a crecer. Las secuencias ya no eran de una ni de dos repeticiones sino de cuatro y a veces hasta de ocho. Lo extraño es que llevábamos cinco minutos de un fuerte calentamiento y un par de asistentes se salieron de la clase. Era el génesis de lo que iba a suceder más adelante.

El sudor empezaba a recaer sobre los rostros, las secuencias empezaron a hacer más intensas y ya se daban golpes y ganchos, era un poco de tae-bo. El profesor era de esos pocos que pasan revisando casi que uno por uno, “obligándote” a hacer el esfuerzo al máximo para quedar bien.

Los minutos pasaban y los ejercicios eran diferentes. Ahora, un poco de brincos, ya esto era insanity. Nos poníamos de cuclillas y saltábamos con las rodillas bien arriba. Ya me empezaba a sentir sin fuerza, y por mi mente pasaba un “creo que no aguantaré”.

Treinta minutos y nada de descanso. Los ejercicios seguían y la intensidad bajó un poco, pero más que por un asunto de estrategia era porque los asistentes ya no aguantábamos. La lista de los que se salían progresaba.

Diez minutos después, el descanso no llegaba y ya lo asimilaba; no iban a dar receso.

Así pasaron otros diez minutos de secuencias de trabajo localizado, siempre con una buena técnica y bajo una intensidad fuerte.

Lo reconozco, en esta parte no fui bueno, tuve que detenerme en varias ocasiones y ya el sudor no era en el rostro sino en el piso.

El espacio se hizo grande y en el suelo quedaron gotas de sudor, prueba de que a Mister Gym lo derrotó una clase que tiene tres modalidades en una sola.

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