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Salud Deportiva

¿Cómo tratar un desgarre muscular?

Es común ver lesiones musculares en quienes practican deporte con frecuencia.

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Es común ver lesiones musculares en quienes practican deporte con frecuencia, sin embargo, es difícil para el deportista amateur saber qué tan grave puede ser este cuadro.

Anteriormente se habló de contracturas y distensiones musculares, las cuales no son más que una contracción sostenida y un estiramiento del músculo.

Por su parte, el desgarre muscular es más severo, ya que tenemos laceración de fibras musculares o ruptura completa de toda la estructura. Para hacerlo de manera más gráfica, imagínese una cuerda, en la que en casos no muy severos (grado I) se sueltan únicamente algunas fibras. A medida que aumenta la fuerza de tracción, se van soltando aún más fibras de la cuerda (grado II), hasta que se rompe y se separa por completo (grado III).

Las causas pueden ser varias, y de su intensidad y mecanismo dependerá el grado de desgarre. Una de ellas es cuando la carga a la que está sometido el músculo sobrepasa los límites de su resistencia. Un buen ejemplo de esto pueden ser los tiempos suplementarios en un partido de futbol o aumentar los kilómetros recorridos en una maratón sin un entrenamiento adecuado. Los movimientos bruscos del músculo o la disminución abrupta de la fuerza aplicada genera un choque en la zona que ocasiona la ruptura de las fibras. Por último, está el trauma o golpe directo sobre el músculo (como una plancheta), en que se sobrepasa su capacidad de estiramiento hasta que se rompe.

El síntoma inicial es el dolor agudo, seguido de una sensación de golpe tipo pedrada o puñalada en la región y que se incrementa al intentar contraer el músculo. Entre más fibras rotas, más grave es la lesión y habrá menos capacidad para mover el miembro afectado. Es característico del desgarre, además de encontrar un músculo inflamado y contracturado, la formación de un hematoma que aparece ya sea en la zona exacta de trauma o algunos centímetros más debajo de ésta, en las primeras 24 horas posteriores al evento traumático.

El desgarre se maneja en cuatro pasos: detener la actividad física, enfriar la región con compresas de hielo o agua helada por períodos menores a 15 minutos, aplicar un vendaje compresivo sobre la lesión durante las primeras horas y, por último, mantener la extremidad en una posición semielevada. Luego, el tratamiento para recuperar la lesión dependerá del grado de ésta; sin embargo, si el cuadro es muy severo puede ser necesaria una operación quirúrgica.

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