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Gimnasios

Las clases de abdominales son altamente desgastantes

Mister Gym fue derrotado durante una clase de ejercicios para el abdomen, en la que comprobó lo difícil que es hacer abdominales.

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En los gimnasios hay clases para tonificar, ganar volumen muscular y para la relajación. He pasado por todas y he aprendido mucho, sin embargo, nunca me había enfrentado a una prueba como la de esta semana.

En el gimnasio George Angulo en San Francisco de Dos Ríos imparten una sesión deportiva llamada abs-fitness, que consiste en entrenar a lo largo de 50 minutos los músculos abdominales.

Antes de iniciar la sesión, dudé en hacerla; soy fuerte, mis bíceps, tríceps y cuadríceps así lo demuestran, sin embargo, casi no entreno el abdomen, por lo que iba en una clara desventaja.

Pero al ver tanta gente agradable me animé e hice la clase. Empezó con un calentamiento y estiramiento breve, que duró cinco minutos y a partir de ahí empezó el verdadero entrenamiento, o mejor dicho, ¡el calvario!

El instructor Kenny Salas es un gran conocedor de la materia, tanto que me animo a decir que no repitió los ejercicios, manejaba un alto repertorio de poses, lo cual es el secreto para poder dirigir una sesión que un 90% está enfocada a abdominales.

Y digo 90% porque en el restante 10% se ejecutaron ejercicios para la zona lumbar y de resistencia. Lo que hacía que la zona media del cuerpo, también conocida como el “core” se viera estimulada.

Por cada ejercicio se hacía cuatro series que eran de 20 repeticiones. Lo que pasa es que Salas aplicaba una estrategia de “convencimiento mental”, consistía en contar hasta 10 y las restantes se hacían, pero de forma descendente, lo que hace que el atleta pueda engañar la mente y no darse por vencido fácilmente.

Con posiciones boca abajo, boca arriba, acostados de lado, de pie y hasta con las llamadas “planchas” de resistencia corporal, se fueron acabando los minutos, ¡gracias a Dios! Y no porque la clase no fuera efectiva o porque diera pereza, sino porque el estímulo era tan fuerte que todos estábamos acabados.

“¿Se sienten bien o hay alguien con algún problema?” Preguntaba el entrenador, pero nadie respondía, creo que por un asunto de que era tan alto el desgaste que ni queríamos hablar.

Al final la conclusión es sencilla: estas clases son efectivas, no obstante, están hechas para personas con buena condición física.

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