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En forma

Bailar es hacer ejercicio y divertirse

Esta semana míster gym se fue a una clase de baile y comprobó que no solo es una forma de hacer ejercicio, sino también de pasarla bien y alejar el estrés diario.

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Me preparaba en el salón de pesas del gimnasio Gold’s Gym Radisson para entrenar fuerte como normalmente lo hago. Pero seré sincero, cuando observé que tantas mujeres hermosas entraban a una clase grupal, decidí meterme y ser parte de ella.

Resultó ser que era una sesión de baile. Producto de mis músculos, mis movimientos no son lo más parecidos a los de los bailarines, pero aún así cuando el instructor William Villalta dio inicio a la clase, me convertí en todo un maestro de la pista o en este caso del salón del gimnasio.

La primera canción era un ritmo extraño, algo como música árabe, me puse nervioso, pero era solo para el calentamiento, fueron unos cinco minutos de redonderas, del típico un-dos y terminó con un breve, pero necesario estiramiento muscular.

Después de ese momento, ahora sí el salón se convirtió, pero en uno de baile tropical.

La canción que sonó fue un bolero chacha-cha apenas para entrar en calor. Las secuencias eran rápidas, pero manejables, se disfrutaba y era un gancho para ir metiendo a todos más en la clase.

Seguidamente, iniciaría lo bueno. Un par de canciones de salsa, pero ni crea que era de esa “salsita suave” al contrario, eran parecidas a las salsas caleñas. Me emocioné y empecé a moverme, “en esto también es bueno míster gym” pensaba y al mismo tiempo el trabajo en las piernas se empezaba a sentir en gran manera.

Al finalizar cada pieza, todos los asistentes aplaudían, lo que era una muestra de lo bien que se pasaba en la clase. Las risas, los aplausos y uno que otro gritillo no faltaban en esa rica noche.

Así fueron pasando canciones y hasta bailamos la “Pollera Colorá” que por cierto fue una de mis fuertes, esos movimientos me cayeron bien y sentí que ejercité mucho las piernas y las pantorrillas al bailar de puntillas.

El problema llegaría luego cuando inició el reggaeton, sin duda me vi mal. El instructor y la mayoría de asistentes lo hacían muy bien, estaban “sueltiticos”, por dicha no me veían porque en realidad no me fue nada bien.

Luego me repuse con un mix de merengue y rematé con la cumbia, donde saqué lo mejor de mi repertorio de pasos.

Al final debo recomendar por completo esta clase, no solo como ejercicio físico, sino también como una forma de pasarla bien y olvidarnos del estrés. En realidad, eso es lo que buscamos todos: hacer deporte y ser felices.

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