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Gimnasio

Las clases de “trx” son una forma de ejercitar todo el cuerpo

Esta semana mister Gym asistió a una clase de suspensión en la que comprobó que es duro entrenar con lingas.

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Tres letras componen el nombre de esta clase: “trx”.

Esta es una disciplina de la que todos los amantes de los gimnasios están hablando, y yo, mister Gym, no podía quedarme sin hacerla. Por eso, visité esta semana el Fitness One en Desamparados para ver qué tan difícil es hacer estos ejercicios de suspensión.

Ahí me encontré con el instructor Julio Hernández, quien me lo advirtió desde el principio: “esta clase es dura”, pero no me achiqué, al contrario, mis músculostenían que dar la talla y así fue.

Apenas sonó la música electrónica todos tomamos con las manos las lingas y desde ese momento, lo que creía que iba a ser como jugar a balancearse, se convirtió en un arduo entrenamiento localizado, imitando a los militares estadounidenses creadores de este tipo de ejercicios.

El calentamiento fue muy diferente a lo tradicional. Un poco de jumping, saltos, rodillas, pero todo lo hicimos con un elemento diferente, la tensión de las lingas, lo que convertía la práctica en novedosa y que al mismo tiempo iba introduciendo a los participantes a vivir la clase.

Después de 10 minutos intensos, empezó el trabajo localizado.

En esta primera parte se ejercitó el tren inferior (de la cadera hacia abajo); sentadillas, desplantes y pantorrillas eran parte de los ejercicios que se hacían a lo largo de 30 segundos y con diferentes intensidades.

Además, se iba cambiando de frentes constantemente para evitar cansarse de ver siempre el mismo cuadro, y así evitar que la rutina fuera monótona.

El instructor tenía un control total de la clase. Hacía la maniobra por unos 10 segundos y luego lo hacíamos nosotros, intentando siempre mantener una buena postura como la de él para lograr que los resultados físicos fueran mayores.

Por si fuera poco, Julio era insistente, pasaba vigilando las repeticiones y no lo duda para decir “baje, baje más, usted puede”, ¡claro! Cuando se acercaba, yo era más vivo que él, y lo hacía lento y con la espalda recta, para quedar como los grandes.

Luego de un trabajo fuerte, hubo un “descanso” que duró menos de un minuto y de nuevo todos a tomar las lingas. Ahora, el trabajo será de la cadera hacia arriba y aún más fuerte.

Empezamos con un poco de remo para la espalda y press para los pectorales. Ya aquí los ejercicios eran lentos y siempre velando por tener una buena técnica en las repeticiones.

El ángulo de inclinación del cuerpo cada vez era mayor, lo que hacía que la presión fuera en ascenso y el ejercicio costara más ejecutarlo.

Por último, sucedió lo que no creería: abdominales utilizando las lingas. Todos al suelo, encima de una colchoneta y a amarrarnos las tenis. Esta vez hasta los músculos estabilizadores salieron ganando.

Luego de 60 minutos de ejercicios, el epílogo de la sesión llegó y pude decir con orgullo que los músculos de mister Gym sacaron la cara ante una clase novedosa, que me demostró que lo que parece fácil es lo más difícil de hacer en los gimnasios.

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