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¡Qué bueno es hacer yoga!

Mister Gym realizó una sesión de esta disciplina y comprobó que es más que hacer ejercicios de meditación o una simple relajación corporal.

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Mister Gym. “Tiene que quitarse los zapatos y hacer mucho silencio”, esa fue la orden que me dio el pasado martes, Esteban Salazar, instructor de la academia Krama Yoga minutos antes de iniciar una sesión de la disciplina de la paz.

Y es que producto de las altas cargas de trabajo que he tenido en el gimnasio, y de acumular muchos kilómetros de carrera, esta semana me fui a realizar 90 minutos de yoga. Resultado final: quedé fascinado con esta clase.

El ambiente era ideal para imaginarse un mundo de relajación, paz y ante todo de buena vibra.

Luces a la mitad de la máxima intensidad, cada quien en lo suyo, mantas en el techo y en donde dominaban colores como el blanco.

No podía faltar el difusor de aceites esenciales, esos que desatan un rico olor que ayuda a la concentración. Asimismo, se utilizaron melodías de Durga Das, un cantante que se caracteriza por la música devocional, espiritual y meditativa, apenas, para este tipo de ejercicios.

La sesión inició con el canto del OM, tal y como me lo imaginaba. Este es un acto simbólico que se efectúa al comienzo y en el epílogo de las clases y lo que busca es hacer que las personas se concentren y fijen la atención sobre porqué se encuentran en ese lugar.

La sesión es dura

A pesar de que había que estar con los ojos cerrados, les soy sincero, yo los abrí y noté como toda la gente es muy obediente y respetan al máximo la conexión con el cuerpo, la mente y el espíritu. Principios de esta práctica.

Luego, llegó el momento de la entrada en calor. Para eso se hicieron muchos movimientos que activaran músculos y articulaciones. En este caso, se hizo énfasis en apertura de caderas y posturas de balance para lograr mucho espacio en la pelvis.

Incluso, hasta nos paramos de manos. Yo, con ayuda de la pared, pero lo conseguí.

Cada maniobra se mantenía durante unos 30 segundos. No obstante, acá lo más importante no era la duración sino más bien sincronizar cada movimiento con la respiración. Al contrario de como se hace en otras prácticas a las que estoy más acostumbrado como el atletismo, acá la inhalación y exhalación se hacen por la nariz. Esto genera mucha tranquilidad.

Este periodo de ejercicios se extendió varios minutos. La clase era intensa, yo en lo personal, sudaba y mucho. La resistencia en cada postura generaba un arduo resentimiento en los músculos, dejando en el olvido el viejo pensamiento: “el yoga es muy pausado, no cuesta hacerlo”.

Por último, se hicieron movimientos para enfriar y relajar. Para eso, las posturas eran mucho más suaves y fáciles de hacer. Sin embargo, la extensión era mayor. Se sentía placer, mucho placer.

Cuando creía que todo terminaría estaba equivocado. Esteban apagó las luces y dijo que todos hiciéramos la postura savasana. En palabras sencillas nos indicó acostarnos boca arriba.

Ahí se meditó y sentí una paz interior muy grande. Quizás, como hace varias semanas no lo sentía. Varios minutos en silencio y terminamos cantando de nuevo el OM. ¡qué bueno es hacer yoga!.

¿Dónde está ubicada la academia Krama Yoga? En Escazú. Específicamente un kilómetro al noroeste de la rotonda del Centro Comercial Multiplaza.

¿Solo imparten clases de yoga? No. También ofrecen otras disciplinas como danza en telas, sesiones pre y post natales, además de servicios de spa, nutrición y fisioterapia.

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