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Fuera de Juego

Alejandro ‘Mandarina’ Solano: "Solo hay una persona que me derrota"

Raquel Marín es la única contrincante capaz de noquear al campeón de MMA, Alejandro “Mandarina” Solano, con una sola mirada.

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Todos tenemos un talón de Aquiles. Y si el de Superman es la kriptonita, el de Alejandro “Mandarina” Solano es su corazón, pero no porque padezca una lesión, sino, porque es ahí donde se aloja la adoración que le profesa a la que llama, la mujer de su vida.

Ella, no es otra que la bella Raquel Marín. Su esposa, su cómplice y su mano derecha desde hace cinco años. Ante su media “mandarina”, como le dice el precursor de las Artes Marciales Mixtas en el país, se deja noquear.

Conquistarla no fue fácil, pero su táctica fue infalible. “Es muy romántico y detallista, pasa pendiente de mí. Así me ganó”, confesó riendo Raquel. Sus citas fueron pocas, porque desde que Alejandro la vio quedó enamorado.

“Recuerdo que cuando la vi pensé que era muy bella e imaginé que no sabía hacer nada en la casa. Pero un día me invitó a comer y cocinó, ahí terminó de enamorarme”, explicó el luchador.

Hoy su relación es como entonces, divertida y honesta. Alejandro es quien hace el desayuno a diario y Raquel la administradora de todo el dinero. Esto, porque él es el más gastón. “A veces lo mando por un jugo y se trae todos los que encuentra”, añade la joven.

La juventud de Raquel nunca ha jugado en contra, al contrario, piensa en grande y contagia a su esposo de anhelos. Uno que ambos acarician es su casita propia y ya están haciendo las gestiones para adquirir un préstamo.

“Ella siempre me acompaña a las peleas y los entrenamientos. Se enoja más que el equipo cuando pierdo. Cuando ve que hago un movimiento mal, me lo dice”, recalcó Alejandro riendo.

Junto a Raquel, el deportista pierde su fuerza y no le causa un dilema decirlo. “La que manda es ella. En casa no hay negociación, yo trato de convencerla de una idea, pero la que da la última palabra es mi esposa”, afirma.

Posiblemente porque sabe que sus decisiones son acertadas. Cuando se conocieron daba clases en su garaje, fue ella quien lo impulso a abrir la academia “Mandarina MMA”, en Heredia.

El peso de la fama

Su recién adquirida celebridad ha sido bien asimilada por la pareja. La toma de fotos o saludos en la calle son motivo de celebración. Los mensajes en tono de coqueteo que le llegan al celular al campeón le causan gracia a la bella chica, quien tampoco es que descuide a su pareja.

Incluso, aunque tienen perfiles de Facebook independientes, uno maneja la clave del otro en caso de querer darle una “ojeadita”.

“Cuando veo que llega alguna guapa a la academia me voy y trato de acercarme a ella, hacerme su amiga”, contó mientras Alejandro asienta con la cabeza.

“En cinco años nunca he pedido permiso para salir solo, porque sé que no me lo van a dar”, agregó entre carcajadas el peleador.

Para ellos la vida transcurre de manera sencilla. Alejandro es un hombre casero, cuya felicidad es jugar con sus hijos (tiene dos con su expareja y uno con su esposa).

Como esposos disfrutan de ver películas y salir a comer.

Además, comparten con los alumnos de la academia de Alejandro. Raquel ha puesto empeño en fomentar una relación cercana. Por eso, asegura que son como una gran familia, la cual junta trabaja por el bienestar en común.

Aunque para la pareja el camino apenas comienza, sueñan con una vida juntos, lo cual planean conseguir sacándole hasta la última gota de jugo a su amor.

Malo para: Los quehaceres

Ve: Le encanta la serie “Dr House”. Le toca ver novelas por complacer a su esposa, pero disfrutó “El patrón del mal”

Escucha: Le gusta la salsa y el merengue, pero no sabe bailar

Cree: En Dios

Es: Un poquito desordenado

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