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Fuera de la cancha

Hanna Gabriel está feliz y sin desvelarse

Asegura que la experiencia de su madre es fundamental, por estos días la acompaña en su casa. Y le ayuda a disipar las dudas que tantas veces surgen en el camino.

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Hablar de su hija, Mía, le saca carcajadas de felicidad a Hanna Gabriels. Cuarenta y cinco días han pasado desde que la “campeona” llegó a sus brazos para ofrecerle una experiencia que nunca imaginó. “Ella es un ángel pasa la noche directo, solo una vez pide poquito de comida y muy de vez cuando se despierta a las 5 a. m.”, mencionó la boxeadora.

Su clave es ser una mamá relajada, así Mía lo estará también. Ella, es una pequeña muy inteligente, afirma su madre, pues con orgullo comenta que a la semana de haber nacido sostuvo su cabecita sola por instantes. También la anécdota la tiene clara. “Un día la fui a cambiar y mientras estaba en el proceso se orinó. Casi entro en pánico, pensé que se me resfriaría. Respiré profundo y me hice cargo de la situación”, dijo acompañada de una sonora carcajada.

Hanna asegura que la experiencia de su madre es fundamental, por estos días la acompaña en su casa. Y le ayuda a disipar las dudas que tantas veces surgen en el camino.

“Al principio solo me daba miedo tardar tanto bañándola y como un par de noches me levanté para ver si respiraba normal”, contó Hanna añadiendo que ya no se deja inquietar cuando su niña ríe mientras duerme.

Poco a poco la atleta está creando una nueva rutina que incluye el trabajo físico. Además, desea tomar un curso que la califique como entrenadora personal, cuya meta será tener su propio gimnasio algún día.

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