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Victor Bolívar y Alejandra Rodríguez le piden a sus detractores que se ocupen de su propia vida

El portero y su esposa aseguran que, aunque los insultos de la afición afectan su estado anímico, su amor está más fuerte que antes

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Qué razón tenía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche al pronunciar la frase, “lo que no te mata te fortalece”. Son palabras que hoy confortan a Víctor Bolívar y a su esposa Alejandra Rodríguez, quienes no permiten que su relación se lesione por un pequeño grupo de inadaptados que insultan al portero de Santos, en los partidos de su equipo, principalmente de visita.

Como seres humanos en ocasiones son abrazados por la desesperación, le dijeron a Al Día en una entrevista exclusiva, en la cual ahondan no sólo en el momento que viven, también en su matrimonio y sus anhelos.

Digan lo que digan

Guarda para sí las razones y las verdades, pero algún día no lejano, Víctor contará qué pasó en el que fue algún día su camerino en el Deportivo Saprissa.

Con valentía sigue trabajando, aunque al llegar a casa en muchas ocasiones la calma tambalea. La desesperación los acosa y es en ese momento cuando el amor que hay entre él y Alejandra pone todo en equilibrio de nuevo.

“Tenemos nuestros días buenos y malos, pero nos seguiremos defendiendo a muerte. Nadie tiene pruebas de nada”, enfatizó el futbolista, a quien le extraña la reacción de la gente que le dice “cosas” dentro y fuera de un estadio.

Y en tono de broma afirma que, “seguro soy muy importante para ellos, no paso inadvertido, por eso hablan tanto de mí”. Un trago amargo que enfrenta con el apoyo de su familia y de su equipo.

Y eso no quiere decir que no se enoje. Simplemente es respetuoso y patrón en su marco, el cual debe defender.

Su esposa interviene y agrega que, aunque muchas de sus lágrimas han sido de rabia, sigue de pie. “Son personas que hablan mucho y saben poco. No nos conocen, si lo hicieran no hablarían así”, afirmó la modelo a quien le gustaría que sus detractores se encarguen de su vida y dejen la suya en paz.

Una vida que fuera de los recintos deportivos es tranquila, como la de cualquier otro. Tanto, que el mismo Víctor admite sentirse liberado del peso que significa tener el morado sobre su piel y todo lo que esto conlleva.

En luna de miel

Pero no todo es malo, al contrario, porque es en los peores momentos que se mide el corazón y el de la pareja está intacto.

En dos meses cumplirán su primer aniversario y le duela a quien le duela, se siguen amando y con ganas de celebrar en México; sitio donde pasaron su luna de miel.

Su vida en común ha sido todo un aprendizaje. Víctor es el estricto con el orden y al que más le gusta cocinar. Eso sí, ambos se dicen los más detallistas.

“Los dos somos hogareños. Compartimos mucho, hasta vemos la novela a las 10 p. m.”, contó del deportista.

Cuando es sobre su esposa, Víctor se deshace en elogios y asegura haber descubierto en ella una fortaleza que no conocía. Alejandra le reconoce a él su carácter y ganas de ayudar a los demás.

Trabajan en su futuro. Además de la tienda de regalos en Real Cariari y las escuelas de porteros, contemplan abrir una tienda de ropa y hasta un libro, en el que el deportista hablará sobre las dos etapas vividas en el futbol.

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