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Pemberton

La salud a veces duele

Vencer las molestias de los frenillos tiene al portero manudo más flaco.

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Si ven más flaquito a Patrick Pemberton, no crean que es el estrés de la final de futbol este sábado. El culpable es el tratamiento de ortodoncia al que se sometió hace dos semanas el guardameta.

“Tenía que ponerme frenillos y era ahora o nunca”, dijo el liguista, quien recordó que los primeros días era tanto el dolor que la comida ni le sustentaba.

Esa parte es precisamente la peor, porque es de buen comer. Pero mientras se acostumbra a los frenillos (colocados arriba), tiene que comer blandito.

“Todo el mundo me pregunta si me pasa algo, porque me ven mucho más delgado”, explicó acongojado el guardameta.

Él contó que la idea no surgió por vanidad, si no por necesidad, pues tenía que arreglarse un diente y una muela. No le definieron el tiempo que andará con los frenillos, pero espera manejarlos pronto, porque le cuesta hasta pronunciar algunas palabras.

Lo que no podrá usar es el protector que le recomendaron para los partidos, porque necesita estar hablando y este se lo impide. Así que tendrá el doble de cuidado al detener los balones, para evitar goles y lesiones en su boca.

“He bajado tanto de peso que la gente me pregunta qué tengo”

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