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Técnico liguista

Invictus

Ramírez ha ganado todas las muertes súbitas disputadas con La Liga.

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Las instancias finales le sientan muy bien al técnico de Alajuelense, Óscar Ramírez. Desde que asumió las riendas del equipo en el 2010, el estratega no ha perdido una sola serie de muerte súbita.

La única en que estuvo ausente fue la del Verano pasado, pues los rojinegros no clasificaron.

Este miércoles, cuando la Liga arranque la semifinal ante Limón, será la cuarta vez que “Machillo” dirija uno de estos juegos decisivos, en los que un pestañeo se paga con la eliminación.

Hasta ahora sus números son contundentes: ha ganado las ocho series entre cuartos de final, semifinales y finales.

Ocho victorias, siete empates y solo una derrota hablan por sí solos de lo bien que Ramírez ha manejado estos enfrentamientos.

Saprissa, Herediano, Cartaginés, Pérez Zeledón y San Carlos fueron víctimas del “Machillo”, quien ahora desea meter a Limón en esa lista, aunque no quiere que sus dirigidos caigan en zona de confianza ante las estadísticas.

“En esto uno no se puede confiar. Son planteles diferentes, es un rival distinto y sobre eso hay que ver como lo planteamos y lo podemos manejar”, aseguró el entrenador rojinegro.

Eso sí, Ramírez nunca ha ocultado que su equipo es muy peligroso en series de ida y vuelta. El certamen anterior, cuando se quedó fuera en la última fecha, dijo que de haberse metido eran firmes candidatos a obtener el tetracampeonato.

Sus jugadores tienen la misma mentalidad.

“Nosotros estamos hambrientos de triunfos y se sale con una mentalidad muy fuerte a cada partido, sea quien sea el que esté al frente”, mencionó el arquero Patrick Pemberton.

Cierran filas

Las claves del éxito son muchas. El plantel erizo tiene claras las razones por las que no ha fallado al llegar en el uno contra uno.

“Lo más importante es que el equipo agarra confianza, se hace más unido y casi impenetrable, cierra filas y eso nos da mucha fuerza para ir por el objetivo”, agregó Pemberton.

Por su parte, el lateral José Andrés Salvatierra cree que este invicto debe preocupar al rival.

“Es un mensaje psicológico que se manda. Eso lo tenemos claro y se está afinando para esta fase final”, aseguró Salvatierra.

Si las estadísticas marcaran el futuro del actual torneo, la Liga tendría casi amarrada la celebración de su título 28, pero debe ratificarlo en la cancha.

¿Estas estadísticas los convierten en favoritos? Ellos no temen tomar esa ficha, así lo han dicho y así jugarán ante Limón.

“Nos gustan estos partidos, las finales, pero va a ser difícil. Es un equipo (Limón) que nos complicó mucho este torneo”, indicó Cristian Oviedo.

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