Publicidad

ESPECIAL | El Mundial aún es latino

Costa Rica, un país que añora y anhela alegrías

[Testimonio de un tico] Ya Costa Rica necesitaba escribir otro glorioso capítulo en su libro futbolístico. Después de una fase eliminatoria que exigió, más que talento, una alta dosis de orgullo para lograr una clasificación —que al final de cuentas se dio de manera solvente— la Sele vuelve a conseguir, veinticuatro años después, una hazaña en un mundial.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

La afición al pendiente de los superhéroes, de los jugadores ticos en el Mundial de Brasil, el más exitoso en la historia del futbol costarricense.

AP

¡Qué grandes! Umaña, que venía de anotar el penal del triunfo, busca a Navas, quien le tapó el penal a Gekas, para celebrar, para gritar de emoción, para llorar.

AP

La afición al pendiente de los superhéroes, de los jugadores ticos en el Mundial de Brasil, el más exitoso en la historia del futbol costarricense.

AP

¡Qué grandes! Umaña, que venía de anotar el penal del triunfo, busca a Navas, quien le tapó el penal a Gekas, para celebrar, para gritar de emoción, para llorar.

AP

San José, Costa Rica

Hoy la Sele está brillando en el Mundial.

Hoy la Sele está jugando con y como los grandes.

Hoy la Sele está haciendo historia, entregando todo en la cancha, con talento e inteligencia, con humildad y carácter, con orden y picardía, con jugadores que en cada partido se agigantan más hasta convertirse en figuras, en estrellas, pero desempeñándose con la solidaridad propia de un equipo, de una familia. Una familia con un líder apasionado, trabajador, comprometido, serio, que realmente sabe lo que hace. Poco importa que en términos económicos Costa Rica es uno de los equipos más baratos del Mundial, el valor de este equipo está en la grandeza de sus sueños y sus deseos de trascender. Ya no importa como termine esta historia, los héroes del verano brasileño volverán a casa entre cánticos, aplausos y lágrimas de un pueblo agradecido por su esfuerzo y coraje, de un pueblo agradecido porque después de tantos años de añorar glorias pasadas ya anhelaba hazañas nuevas.

Las glorias pasadas...

Al menos yo ni había nacido, bueno creo que sí, no lo sé; fue ya hace mucho tiempo. Y es que aunque ya hubiese nacido, para entonces no era capaz de almacenar con claridad ningún recuerdo, quizás solo imágenes tan borrosas que más bien parecen escenas de un sueño casi olvidado. Pero de esta historia nada, nada en lo absoluto.

La gente con algunos años más que yo me cuenta la leyenda. Me cuenta sobre un grupo de héroes, sencillos pero valientes, que por primera vez en la historia de nuestro país se ganaron el derecho y la responsabilidad de viajar muy lejos para defender el honor de su patria ante el mundo. Al llegar a su destino, muchos ni sabían de dónde venían, incluso no conocían sobre la existencia del país al que ese grupo que decía defender. De más está decir que nadie creía en ellos, que les auguraban un rotundo fracaso. Eso poco les importó, más bien los llenó de coraje para conseguir una de las hazañas más importantes en la historia de Costa Rica: la destacada participación en el Mundial de Futbol de Italia 90.

En ese momento se escribió de manera apoteósica el primer capítulo de un libro que ya tenía un prólogo muy extenso, casi infinito. Por primera vez en la historia la Selección de Costa Rica participaba en un mundial de futbol y además lograba posicionarse entre los dieciséis mejores equipos del campeonato. El país estalló en júbilo, las personas agitaban con orgullo sus banderas y lloraban de felicidad. Esos héroes volvieron al país con todos los honores y han sido recordados desde entonces.

La gente con algunos años más que yo me lo cuenta, con una sonrisa que casi se desvanece, pues el tiempo ha causado que ya cueste revivir la emoción que significó ese momento. Pero lo al menos lo vivieron, lo recuerdan. Yo no, yo no tengo ninguna memoria de esa hazaña, sin embargo esa gente logró contagiarme del inexplicable amor a este deporte, el más hermoso del mundo, del amor que sentís desde que sos apenas un niño y escogés al que será tu equipo para toda la vida. Me contagiaron de la alegría y la tristeza que representa verlo ganar o perder, pero sobre todo del orgullo que provoca saber que tu equipo lo dejó todo en la cancha sin importar el resultado. Me contagiaron de la pasión que despierta apoyarlo incondicionalmente y más si se trata del "equipo de todos", la Sele. Y lo más importante, me contagiaron del anhelo de algún día ver a Costa Rica repitiendo la historia del memorable verano italiano.

Ya nuestro país necesitaba escribir otro glorioso capítulo en su libro futbolístico. Después de una fase eliminatoria que exigió, más que talento, una alta dosis de orgullo para lograr una clasificación —que al final de cuentas se dio de manera solvente— Costa Rica vuelve a conseguir, veinticuatro años después, una hazaña en un mundial, con matices similares a los de Italia. Es verdad, en esta ocasión ya nos conocían, pues gracias a los héroes del 90, a la buena actuación en el mundial de Corea-Japón y a la participación en Alemania, tenemos un lugar en el mapa del "planeta futbol"; sin embargo, llegamos a Brasil como la víctima de un sorteo que nos colocó junto a tres campeones del mundo, que prácticamente nos sentenciaba a un regreso temprano y nos proyectaba como uno de los principales candidatos a ocupar el último lugar del torneo.

Ni el fanático más optimista hubiera pronosticado lo que ha sucedido. Nadie hubiera pensado que este equipo iba a clasificar como primer lugar del ya superado y vencido "grupo de la muerte", derrotando a Uruguay e Italia y eliminando a Inglaterra, y mucho menos que pudiese avanzar hasta colocarse entre los ocho mejores equipos del Mundial, instancias desconocidas para un país como Costa Rica, presentes solamente en los sueños de una afición noble pero realista, que reconoce que esos terrenos solo los pisan los grandes, los históricos.

Hoy me siento muy afortunado, algún día seré de los que contarán la leyenda a los que no la vivieron. Así como algún día a mí me relataron la valiente aventura de Cayasso, Conejo, Medford, Jara y Flores; yo podré contar la heróica gesta de Navas, Campbell, Ruiz, Pipo y Yeltsin. Podré narrar en calidad de testigo este sublime episodio que se ha escrito en Brasil, que sin importar cuántos capítulos más se escriban de este libro (ojalá sean muchos, muchos), este será uno de los más relevantes para la historia —deportiva— de Costa Rica.

Hoy La Sele está ahí, haciéndonos llorar de felicidad, llenándonos de orgullo, inspirándonos, haciendo que seamos más y mejores amigos. Para bien o para mal (pero ese es tema para otra reflexión), pocas cosas hacen aflorar de manera tan especial e intensa nuestro patriotismo, nuestro sentido de pertenencia, pocas cosas hacen que gritemos al unísono "¡vamos ticos!" y salgamos a celebrar algo juntos, realmente juntos. No importa como termine esta historia, todos los que hemos sido testigos de ella debemos sentirnos privilegiados.

¡Gracias futbol, gracias Sele!

*Steven Acosta es diseñador publicitario y editor gráfico digital de Grupo Nación

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad

Blogs

Publicidad


Pelé está grave

Infección urinaria tiene al astro en cuidados especiales

Leandro Castán será operado del cerebro

Defensor será operado por una malformación congénita y un edema.

La F1 y su nueva monarca

La pareja de Lewis Hamilton, nuevo campeón mundial, deslumbró en el Gran Premio celebrado en Abu Dhabi.

Higuaín quiere consolar a Zaira

La modelo argentina recién terminó su noviazgo de tres años con el tenista Juan Mónaco. Y el “Pipita” la pretende.

Allen Iverson, la piedra en las tenis de Nike

Exjugador vetó un tributo indirecto hacia él, porque Reebok es su patrocinador.

Las calamidades de David ‘Calamity’ James

David James, quien fuera portero de Inglaterra, está en la quiebra.

Batman versus el Valencia

Para DC Comics, el renovado logo del club ché se parece mucho al del encapotado.

Comida caribeña con sello de Nery Brenes

El velocista y su esposa abrieron un restaurante en Heredia.

Floyd Mayweather vive rodeado de excesos y desnudistas

El boxeador vive jornadas desenfrenadas: jets privados, autos de lujo, nudistas...

Hijo de Pelé está en la cárcel

El exarquero y asistente técnico del Santos fue detenido ayer por la policía de Brasil y enfrenta condena de 33 años.