Publicidad

Futbol

Mucho dinero y también muchos desafíos a cinco años del Mundial en Rusia

"Esta claro que el estadio no corresponde, en el estado actual, a las exigencias de la FIFA", declaró el presidente del comité de organización del Mundial-2018, Alexei Sorokin, al diario Sport Express.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

En el curso de un partido de primera división en Rusia, el guardameta del Dynamo de Moscú, Anton Shunin, se derrumba, al darle un petardo en la cara, un incidente que ilustra uno de los desafíos a enfrentar de aquí al Mundial-2018, la seguridad en los estadios.

Shunin pudo volver a jugar después de este encuentro del mes de noviembre contra el Zenit Saint Petersburgo detenido por el árbitro en el minuto 37, pero las consecuencias de este gesto se han hecho sentir en el fútbol ruso.

El Zenit, propiedad de Gazprom, mayor productor de gas en el mundo, se vio castigado con una derrota técnica, confirmada a principios de mayo por el tribunal arbitral del deporte en Lausana, ya que el petardo provenía de la tribuna de sus aficionados, conocidos por sus desbordamientos.

El gigante del gas, que invirtió centenares de millones en el club, reaccionó amenazando con crear en Rusia una liga rival con clubes de países de la extinta Unión Soviética.

"íDedíquense a jugar al fútbol, Zenit! Es ahí donde son buenos", escribió entonces el diario Sovietski Sport.

El fútbol ha conocido una verdadera revolución tras la caída de la URSS en 1991. Oligarcas y sociedades públicas, como Gazprom, invirtieron miles de millones de dólares para comprar estrellas del balón, atrayendo a muchos extranjeros a Rusia.

Pero con estadios semivacíos los días de partido, infraestructuras viejas y aficionados violentos, la realidad está lejos de reflejar las ambiciones del país en este deporte muy popular.

Rusia se ha metido en una verdadera lucha contrarreloj para estar lista para la Copa del Mundo en 2018, que organizará por vez primera, un evento por el que siente debilidad Vladimir Putin y cuya amplitud supera a la de los Juegos Olímpicos de invierno en 2014 en Sochi.

"Existe potencial, posibilidades y dinero, y será el caso mientras la cotización del petróleo sea elevada", declaró a la AFP el redactor jefe adjunto del sitio Sport-box.ru, Alexandre Kobeliatski, en referencia a las enormes reservas de oro negro de Rusia.

Sin embargo, señala, "las autoridades, la Federación de fútbol y los clubes van a tener que hacer enormes esfuerzos", sobre todo en la lucha contra el racismo.

La llegada de extranjeros, venidos sobre todo de África y Sudamérica, como el camerunés Samuel Eto'o o el brasileño Hulk, hicieron salir problemas de racismo en la sociedad rusa.

Bananas son regularmente lanzadas en dirección de los jugadores negros y aficionados del Zenit pidieron que no se ficharan deportistas de color u homosexuales.

También hay tensiones entre los clubes históricos de Moscú y los recién llegados con proyectos ambiciosos desde el inestable Cáucaso del Norte.

Así, el club de aficionados del CSKA de Moscú, coronado campeón, llamó al boicot de la final de Copa de Rusia contra el Anzhi Makhachkala de Eto'o, prevista el 1 de junio en Grozny, capital de Chechenia.

Tienen todavía en la memoria la imagen del líder controvertido de la pequeña república, Ramzan Kadyrov, subido en la tribuna del estadio de Grozny en un partido de campeonato en marzo para insultar en directo al árbitro al micrófono.

Más allá de este incidente rarísimo, las críticas contra el arbitraje son recurrentes y la calidad de los terrenos también es señalada con el dedo.

No sorprende que el fútbol ruso falte de espectadores en los estadios, ya que muchos prefieren ver los partidos por la televisión.

En el estadio Lujniki de Moscú, el más grande de Rusia con una capacidad de 83.000 plazas, el partido entre el Spartak, club más laureado del país, y el Krilia Sovetov (1-1) atrajo apenas a 16.500 espectadores a mediados de mayo.

El estadio Lujniki, que será cerrado por obras tras la Copa del Mundo de rugby a siete y el Mundial de atletismo este verano, simboliza la amplitud de los trabajos con vistas al Mundial-2018.

"Esta claro que el estadio no corresponde, en el estado actual, a las exigencias de la FIFA", declaró el presidente del comité de organización del Mundial-2018, Alexei Sorokin, al diario Sport Express.

Otros recintos están arreglándose, mientras que las ciudades de Volgogrado (antigua Stalingrado), Nijni Novgorod, Kaliningrado, Rostov y Samara deben construir nuevos estadios.

Como en los Juegos de Sochi, los más caros de la historia con 36.000 millones de euros de gastos para las instalaciones deportivas y las infraestructuras, Rusia deberá invertir sumas colosales con ocasión del Mundial-2018, un evento que está lejos de contar con la unanimidad en el país.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad

Blogs

Publicidad


Pelé está grave

Infección urinaria tiene al astro en cuidados especiales

Leandro Castán será operado del cerebro

Defensor será operado por una malformación congénita y un edema.

La F1 y su nueva monarca

La pareja de Lewis Hamilton, nuevo campeón mundial, deslumbró en el Gran Premio celebrado en Abu Dhabi.

Higuaín quiere consolar a Zaira

La modelo argentina recién terminó su noviazgo de tres años con el tenista Juan Mónaco. Y el “Pipita” la pretende.

Allen Iverson, la piedra en las tenis de Nike

Exjugador vetó un tributo indirecto hacia él, porque Reebok es su patrocinador.

Las calamidades de David ‘Calamity’ James

David James, quien fuera portero de Inglaterra, está en la quiebra.

Batman versus el Valencia

Para DC Comics, el renovado logo del club ché se parece mucho al del encapotado.

Comida caribeña con sello de Nery Brenes

El velocista y su esposa abrieron un restaurante en Heredia.

Floyd Mayweather vive rodeado de excesos y desnudistas

El boxeador vive jornadas desenfrenadas: jets privados, autos de lujo, nudistas...

Hijo de Pelé está en la cárcel

El exarquero y asistente técnico del Santos fue detenido ayer por la policía de Brasil y enfrenta condena de 33 años.