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ESPECIAL | El Mundial aún es latino

Mundial en casa: del pecado al júbilo

[Testimonio de un brasileño] El Mundial para los brasileños va más allá de los resultados en el terreno de juego de su selección. Esto se inició hace mucho tiempo y ha pasado del descontento popular a una fiesta descomunal con decenas de naciones.

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La locura oficial del Mundial, la más grande, la verdeamarela.

EFE

Brasil y Croacia inauguraron el Mundial en el estadio Itaquerao de Sao Paulo, un reducto que quedó listo justo para que se iniciara la competición.

AP

La locura oficial del Mundial, la más grande, la verdeamarela.

EFE

Brasil y Croacia inauguraron el Mundial en el estadio Itaquerao de Sao Paulo, un reducto que quedó listo justo para que se iniciara la competición.

AP

São Paulo

Brasil no necesita ganar el Mundial. Ya lo ha ganado. El Mundial 2014 de FIFA le ha dado a los brasileños el regalo que más necesitaban: tener de vuelta el orgullo por su país, la pasión por su "brasilidad", y el amor por un bello partido de futbol.

Antes de que empezara este Mundial, Brasil desconfiaba mucho de su propia capacidad de organizar un gran evento y de mostrarse al mundo como una nación estructurada y hospitalera. Nuestra gente se indignó con los excesivos gastos en los estadios en paralelo a los problemas sociales, y fue a las calles para protestar. Esperar, disfrutar, hinchar por una buena Copa Mundial se volvió un pecado. Cosa de gente ignorante. Se convirtió en un debate político.

Al mismo tiempo, el brasileño se acostumbró a ver las canchas vacías, la violencia entre los grupos organizados de hinchas, jugadores sin compromiso con el espectáculo. Es más, no se vió ningún espectáculo en el césped de los estadios brasileños en los últimos diez años, o quizás más.

Pero entonces llegó el Mundial.

Todo está funcionando bien. El brasileño se ha dado cuenta de que sí es un ciudadano del mundo, que puede mezclarse con los costarricenses, alemanes, argentinos, colombianos, holandeses, argelinos, y hacer de la Copa Mundial una gran fiesta. Se ha dado cuenta de que puede cantar el himno nacional con orgullo y amor. Y sí, ahora todos tenemos el derecho, y la obligación, de exigir un buen espectáculo de futbol.

Fui a ver a la Selección de Brasil jugar ante Croacia en la Arena Corinthians, en São Paulo. Y fue una emoción increíble ver a brasileños y croatas confraternizando. Ver a hinchas ingleses, sudamericanos... ¡hasta encontré gente de Tanzania! La Copa Mundial de futbol es esto, el mundo celebrando una gran fiesta.

También he visto partidos de Ecuador y de Colombia, y este sábado asistiré al de Costa Rica y Holanda. He vivido el sueño de llevar a mi padre a un partido de un Mundial, también a mi mujer y a mi hija. Soy un privilegiado por poder viajar por mi país y pagar entradas para esos grandes partidos, porque, desgraciadamente, la Copa Mundial no es democrática para todas las clases sociales. Este es un desafío que todavía necesita ser superado en Brasil.

Sin embargo, la presencia de gente de todas partes del mundo les permite a los brasileños que no tienen condiciones de viajar a otros países conocer otras culturas. Y niños que tuvieron la oportunidad de acercarse a ídolos como Drogba, Cristiano Ronaldo, Neymar y Messi jamás se olvidarán de esta experiencia.

El Mundial es algo que llevas para toda la vida.

Si hablo específicamente del futbol, esta Copa Mundial nos dio una medida exacta de lo mucho que Brasil está atrasado en su modelo de juego y en su cultura futbolística. Nuestros entrenadores usa tácticas obsoletas, los jugadores que vemos aquí, en el futbol brasileño, están en un nivel muy bajo si los comparamos con los atletas de alto nivel mundial. Y ya no se permitirá más la pasividad de nuestros atletas cuando vemos desde muy cerca el esfuerzo de los jugadores de Argelia, Nigeria, Estados Unidos, Suiza o Corea, todos con su máximo vigor en la cancha y dedicados a jugar hasta el final con dignidad.

Tenemos a Neymar, tenemos a David Luiz, tenemos el arquero Júlio César. Brasil tiene sus ídolos y sus grandes futbolistas. Pero los brasileños y su amor por la vida son lo que hacen grandes nuestro país y nuestra selección.

* Paulo Guilherme es autor del blog Camisa 23 y del libro "Goleiros – Heróis e Anti-heróis da Camisa 1" (Porteros – Héroes y Anti-héroes de la Camisa 1, en una traducción libre).

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