Publicidad

Magníficos

San Valentín me regaló una papa

“Al fin y al cabo para eso es el futbol: para divertirse con los amigos”.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Jueves 14 de febrero del 2013. Ese día llegué a mi oficina con la esperanza de encontrar en el escritorio una tarjeta de San Valentín (no muy melosa) o unos chocolates (no muy dulces) para celebrar el Día de la Amistad. Sin embargo, no hallé ninguno de estos detalles. Lo que sí encontré fue una diminuta bandera del Deportivo Saprissa, con un clip por asta, clavada en una enorme papa.

De inmediato, sonreí y levanté la mirada, dirigiéndola hacia los escritorios de mis compañeros de trabajo. Un segundo bastó para descubrir a la autora intelectual de aquella broma; la delataron la picardía de sus ojos y sonrisa. Así me recordaron lo que ya trataba de olvidar: que la noche anterior mi equipo de futbol había sido derrotado, en su propio estadio, tres goles contra dos por el Club Sport Cartaginés, el club papero.

Además de festejar aquella broma, fotografié la papa y la bandera y la compartí en mi perfil de Facebook. ¿El resultado? 64 “me gusta” y 15 comentarios; entre ellos, “Viva la papita mecánica” y “Espere más, el lunes te darán puré de mango, amigo morado”. Ese día fui a almorzar a casa de mis padres y ¿adivine qué les llevé? ¡Exacto! La papa con la bandera. Festejamos en familia el ingenio de los ticos para hacer leña del árbol caído.

Reitero lo que escribí ese 14 de febrero en Facebook: “Al fin y al cabo para eso es el futbol: para divertirse con los amigos”. Mas no crea que siempre he pensado así. Hace algunos años –en mi adolescencia-- era capaz de pelear si alguien hablaba mal de Saprissa.

Precisamente, el ejemplo que tengo a mano se relaciona también con el equipo de Cartago. El episodio ocurrió un domingo. Acabábamos de asistir a la iglesia y nos disponíamos a almorzar en familia, en compañía de un matrimonio estadounidense y sus dos hijos. Yo estaba de mal humor porque mi equipo iba perdiendo dos a cero con el Cartaginés. De pronto el hijo menor de los invitados pronunció las palabras mágicas: “Es que Saprissa es bien malo”.

Sin pensarlo dos veces, golpeé su rostro con mi mejor gancho de derecha; sobra decir que ese domingo me quedé sin almorzar, no solo por la agresión sino también por haberme mantenido firme en mi posición de no disculparme.

“A Saprissa se le respeta”, me decía a mí mismo en el cuarto. Luego, con los años, aprendí que en el futbol es más importante respetar a los amigos y divertirse con ellos. O, volviendo a la papa, es preferible lavarla, pelarla y saborearla rellena con queso que enojarse y pisotear la amistad hasta convertirla en un desagradable puré.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad

Blogs

Publicidad


Pelé está grave

Infección urinaria tiene al astro en cuidados especiales

Leandro Castán será operado del cerebro

Defensor será operado por una malformación congénita y un edema.

La F1 y su nueva monarca

La pareja de Lewis Hamilton, nuevo campeón mundial, deslumbró en el Gran Premio celebrado en Abu Dhabi.

Higuaín quiere consolar a Zaira

La modelo argentina recién terminó su noviazgo de tres años con el tenista Juan Mónaco. Y el “Pipita” la pretende.

Allen Iverson, la piedra en las tenis de Nike

Exjugador vetó un tributo indirecto hacia él, porque Reebok es su patrocinador.

Las calamidades de David ‘Calamity’ James

David James, quien fuera portero de Inglaterra, está en la quiebra.

Batman versus el Valencia

Para DC Comics, el renovado logo del club ché se parece mucho al del encapotado.

Comida caribeña con sello de Nery Brenes

El velocista y su esposa abrieron un restaurante en Heredia.

Floyd Mayweather vive rodeado de excesos y desnudistas

El boxeador vive jornadas desenfrenadas: jets privados, autos de lujo, nudistas...

Hijo de Pelé está en la cárcel

El exarquero y asistente técnico del Santos fue detenido ayer por la policía de Brasil y enfrenta condena de 33 años.